Es lo que tenemos, no se puede sacar de donde no hay

Me quedo estupefacto cuando muchos, que se hacen llamar independentistas canarios, alegan sobre el Procés de Catayunta que éste es asunto de españoles. Puedo comprender que el miedo les atenaza o les encadena más que nunca (pues sólo han jugado al folclorismo, hacer alguna escaramuza sin trascendencia y de mínimo compromiso, echar tierra sobre las pocas mujeres y hombres comprometidos y arriesgados, además de que nunca han querido la unidad nacional sino un protagonismo que no se corresponde con su “lucha”, honorabilidad, arrojo o capacidad) cuando se presentan coyunturas donde habría que estar en posición y a la altura de las circunstancias, por las repercusiones que pueda tener en Canarias dada nuestra situación colonial, reconocido esto públicamente hasta por el ministro de interior español quien dijo que “el asunto de la autodeterminación sólo era aplicable a las colonias: ¿donde están..?, me pregunto. Sé sobradamente que no pueden estar, porque cuando las situaciones no son lúdicas o de veneración a los santos, sino que pueden suponer otros devenires desagradables: se les murió la abuela, tuvieron un bautizo, había que pintar la casa, tienen un compromiso con el equipo de fútbol o se les rompieron las cholas y no llegan nunca a tiempo al llamado.

No, leen, no escuchan y no se atreven, porque cuando llega la hora de la verdad la evasiva y el desvío de la atención hacia otros asuntos triviales es notorio e interesado.

¿Cuál es el campo independentista canario –del que muchos se jactan vistiéndose con saleas– que no les veo posicionarse sino más bien esconderse? Creo que lo he dicho en muchas ocasiones: juegan a independentistas del histrión, pero no ejercen el pragmatismo como sí lo demuestra el pueblo y los independentistas de Catalunya.

No, no caben excusas sobre que el colonialismo es más grande y fuerte que nosotros, por lo que, parafraseando a Víctor Ramírez, apunto que “no son más grandes que nosotros, es que nosotros estamos de rodillas” y hay quien se ha acomodado a esa postura abyecta sin dar ejemplo de dignidad a la futuras generaciones. Sin embargo, el alegato más recurrente por parte de los exhibicionistas del arte circense –entre los que no me pienso incluir–, es que nuestro pueblo no tiene conciencia.

Culpar de su deshonor a quien no le han ayudado ni legado una lucha dignificadora de la conciencia para que su capacidad cognitiva esté alerta ante los embates del colonialismo y el fascismo español, es una forma de colaboracionismo directo o indirecto, pero no inocente.

No sólo el pueblo colonizado canario, sino también el español, les deben mucho a Catalunya por la brecha abierta, rendija que ha alumbrado al fascismo español en todo su esplendor, dando ejemplo de dignidad y orgullo de pertenencia a su colectivo humano, además de la actitud democrática y nunca represiva ni excluyente que todos los que no tenemos arena en la cabeza hemos podido ver… esto a pesar de la utilización perversa que ha hecho de los medios el sucio colonialismo y fascismo español con respecto de Catalunya, aprovechando, claro está, para tapar una mafia corrupta compuesta por los tres poderes indivisibles: una oligocracia criminal.

Sí, Catalunya ha desenmascarado de forma verdaderamente democrática a este sistema putrefacto español, en el que se han integrado hasta los no hace mucho tiempo se decían comunistas, por lo que el diablo a perseguir es hoy el independentismo. Ya no importa si te haces llamar de izquierda, progresista o revolucionario siempre que concomites con el poder, ya que el enemigo peligroso y señalado para combatir es el independentismo porque Catalunya ha puesto en pelotas ante el mundo al sistema fascista español y a su corona impuesta por Franco.

Creo, a mi poco entender, que el fascismo se homogeniza entre las clases más desgraciadas que coadyuvan a fortalecerlo tapando de paso su podredumbre. Sin embargo, insisto en lo mismo: ¿dónde están los héroes independentistas canarios…? También esos sindicatos 155, esos ecolojetas enchufados, esa resistencia que aparece en los Facebook arreglando el mundo aunque escondidos tras de seudónimos. ¡Más aceite da un ladrillo! Lo triste y doloroso es que mi nación, Canarias y su pueblo, va irremediablemente vía a la extinción, mientras que me alegro, me da envidia sana, o cuanto menos algún consuelo dignificante, ver cómo Catalunya camina con honor hacia la libertad. Todo mi apoyo al pueblo catalán, toda mi condena a los líderes postizos del “independentismo” canario que llevan 40 años en las trincheras ejerciendo de profetas ante cuatro desinformados acólitos, a los que tampoco culpo del proselitismo hecho con ellos.

No hace tanto, muchos cambiaron de filas para trepar, espero ver que hace el resto: ya nada me coge de sorpresa y sí veo que en nuestra patria no hay remedio.

Isidro Santana León 

 

 

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