La exhumación de Franco es una “fake news”

En realidad el ataúd medio carcomido lo que contenía era un muñeco chiquitito vestido de legionario con un resorte como los de las cajas de sorpresas que lo hacía saltar para que, si algún exhumador lo abría, muriera de síncope por atrevido.

La momia había sido sacada unos días antes por un comando muy especializado y numeroso, compuesto por comunistas residuales de los FRAP y el GRAPO, anarquistas del Frente Ibérico de Liberación MIL y los GARI y peligrosos y furibundos independentistas de toda  España, revoltosos catalanes de los CDR  incluidos, contando con miembros procedentes de las diferentes ramas de ETA, Terra Lliure, Galiza Ceibe, y de la Vanguardia Andalucista, además de los del MPAIAC y PTC procedentes de la  colonia africana y expertos en eso de sacar trastos de templos aunque solo sean banderas de Nelson  pero que, a la postre, es un buen entrenamiento para el caso de momias putrefactas.

Todos los comandos habían sido financiados por Venezuela y entrenados cuidadosamente en Cuba. Previamente se solicitó de la izquierda española, PSOE y PODEMOS, que no hagan público lo que pudieran conocer de los hechos para que luego puedan rasgarse a gusto las vestiduras.

El Estado Mayor del comando comunicó a la familia del guirre muerto y a todos los responsables de los partidos españoles  -excepto los de VOX por exigirse un nivel medio de cultura y un cociente intelectual de al menos 25 puntos-  en que se indica que la momia se ha colocado en un lugar seguro y digno del susodicho personaje, adjuntando una foto del depósito que lo confirma. Exigen para su devolución que se exhumen y entierren dignamente los miles de asesinados enterrados en cunetas, barrancos, montes, simas y fosas comunes. Los componentes canarios exigen también que se  contemple a los apotalados en todas las islas,  por lo que puede que sea algo difícil la devolución de la momia incluso aunque así lo solicitara, conocidos los hechos, el Tribunal Supremo y el Constitucional.

La familia de la momia podrá llevar el caso al Tribunal de Nuremberg, perdón por el lapsus, al de Estrasburgo.

 

Francisco Javier González




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