No, el origen de las murgas en Tenerife no es 1917 con la chirigota gaditana del Laya
Hay referencias a murgas en la prensa canaria desde finales del siglo XIX como agrupaciones satíricas, humorísticas y de crítica social
En la primera década del siglo XX ya tenían cierto arraigo varias murgas, pues tenían su concurso con premios como otras formaciones
Los marineros del Laya, pese a la influencia y novedades que hubieran transmitido, no fueron pioneros ni iniciadores de las murgas de Tenerife
No cabe duda que el Carnaval de Tenerife tiene una enorme dimensión y arraigo social. Miles de personas están integradas en diferentes sociedades en forma de murgas, comparsas, agrupaciones, carrozas o diseñadores. El carnaval tinerfeño, que se vive con intensidad y es una indudable seña de identidad que traspasa los límites de la capital de la isla, ha sido bien estudiado y ha sido objeto de una valiosa tesis doctoral1. Las murgas son parte esencial de la fiesta y más de un millar de personas participan en sus actuaciones. Es creencia popular muy extendida que su origen está en la participación de una chirigota de Cádiz en 1917, cuyos miembros eran marineros del cañonero Laya. El libro de Ramón Guimerá Peña 75 años dando la murga es también una obra de gran interés, ameno y repleto de anécdotas2.
El origen pagano desde las saturnalias romanas y las dionisíacas griegas muestran la antigüedad de los carnavales que desembarcaron en Canarias poco después de la conquista europea. En Tenerife ha habido épocas de permisividad y prohibiciones como narra el periodista e investigador Gilberto Alemán3.
Hay referencias a murgas en la prensa canaria desde finales del siglo XIX como agrupaciones satíricas, humorísticas y de crítica social en las que Tenerife no es una excepción como podemos leer en algunos periódicos del momento: “unos que se disfrazan con andrajos cómo si la conciencia se les desbordase, otros que se disfrazan con encajes como escaparate de tienda y anuncio de venta; comparsas que llevan miserias entre músicas y cornetines de murga pidiendo limosna…”4. Estas referencias no nos dejan descripciones detalladas, pero sí que señalan lo esencial, la queja, la música y los instrumentos más sencillos “…músicas que lloran y cornetines de murga; mamarrachos que pasan por hombres y maniquís improvisados (…)”5
No hemos podido encontrar documentos con fecha exacta al respecto de la aparición de las primeras murgas en Tenerife, pero es muy probable que ya nos cantasen sus repertorios a finales del siglo XIX. En la primera década del siglo XX ya tenían cierto arraigo varias murgas, pues tenían su concurso con premios como otras formaciones. El Programa del Carnaval de 1911 nos deja claro que existían varias murgas que competían entre sí en un concurso concurrido6. El diario El Progreso no parece sorprendido por el concurso de murgas como algo novedoso.
Lunes. A las dos, concurso de máscaras, concediéndose premios para hombres, mujeres y niños. En este acto se rifará una suculenta merienda para ocho personas. Por la noche, paseo y música que, como los anteriores festejos, se verificará en la Alameda de la Libertad.
Martes. Por la tarde, concurso de rondallas, estudiantinas, parrandas, orfeones y murgas, dándose premios á (sic) las que mejor se presenten. Por la noche, como los días anteriores, paseo y música.
Domingo de piñata. A las tres de la tarde, piñata en la Alameda de la Libertad, con premios. Por la noche, paseo y música.
La implicación de quienes gestionaban el Hospital de Niños era fundamental en los actos del carnaval, “A las tres de la tarde del día de ayer se celebró una reunión en el domicilio de la señora tesorera de la Junta del Hospitalito de Niños, para ultimar los festejos que se han de organizar para los próximo carnavales”7. En esta edición, como intuimos sucedía por norma general en dicho periodo, algunas sociedades, autoridades de la política y empresas de la ciudad ofrecieron los premios para los mejores en estos concursos. El periódico referido, El Tiempo, se hizo también eco en 1911 del programa de festejos en el que se indica la existencia de un concurso de murgas.

El periódico La Opinión de 1913, en un artículo con cierta ambigüedad, menciona una murga reorganizada con cierta crítica a sus componentes “Y la voz chillona y desagradable de los conservadores enmascarados, no deja de gritar; ¡Somos patriotas! ¡Somos patriotas!… El país ve pasar, compadeciéndola, la murga conservadora-reorganizada, y por más que se disfrace y baile y grite (…), aunque el disfraz sea de lo más escogido y de lo mejor preparado: los conservadores serán siempre los mismos y pueden parodiar á su jefe, repitiendo: «nosotros somos nosotros.» (…) Al frente de esa desafinada comparsa, el gran mascarón, á quien por jefe reconocen los reorganizados, marcha mayestático y olímpico cantando unas canciones criollas que aprendió en Filipinas, con el siguiente estribillo: Elena, Melena y Pelena”8. El articulista aclara que dicha murga había sido reorganizada tras tres años. El artículo es relatado probablemente con un fino doble sentido en que cita a sus rivales políticos como una murga, pero también su actuación en el carnaval.
El Diario de Tenerife nos deja información sobre el entierro de la sardina de 1914 en el que al parecer acudió un gentío inmenso, pues “medio pueblo se echó anoche á la calle á presenciar el entierro de la Sardina, que había preparado Fregoli, y como es costumbre que esta sociedad siempre sale airosa en sus empresas, el solo anuncio de que patrocinaba el sepelio. Además de gran número de enterradores acaballo, iban dos carrozas; en la una figuraban, no sabemos si una sardina o un besugo (…) La banda municipal convertida en murga alegraba la parranda, que fué todo un suceso, así como suena (sic)”9.
Pese a la opinión generalizada y compartida de que algunos marineros gaditanos del cañonero Laya, tras una actuación, motivaran la aparición de las murgas en Santa Cruz de Tenerife, algunas personas ya lo habían cuestionado. Agustín Miranda mencionaba en Fotos Antiguas de Tenerife (02.12.2015) que “los marineros gaditanos de este cañonero inspiraron, se decía, las primeras murgas (…) hoy cuestionado”. Del mismo parecer es Carlos García quien afirma “no parece tener certeza lo de las primeras murgas en relación con el Laya pues ya de antes existe su presencia en Santa Cruz”. Ambos van bien encaminados. Incluso García10 había afirmado en la misma red social como algunos soldados del cuartel de San Carlos montaron una murga gaditana en 1915, que considera la primera y para Chadi Berrak, lo del Laya “fue una polinización cultural introduciendo ritmo y pito murguero”. Estos investigadores refuerzan nuestra tesis del origen muy anterior de este tipo de agrupaciones en la isla, evidentemente anterior a su referencia de 1915.
Hemos mostrado como incluso antes de esa fecha, ya en 1911 había murgas, entendiéndose como tales a agrupaciones musicales humorísticas y críticas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. No solamente existía este tipo de agrupaciones, sino que había una organización suficiente que gestionaba un concurso con premios, que vestían de manera estrafalaria y que portaban instrumentos sencillos. Se hace precisa una investigación más estricta, pero es evidente, con los datos aportados, que las murgas eran conocidas en las islas desde al menos finales del siglo XIX con sus cornetines y que los marineros del Laya, pese a la influencia y novedades que hubieran transmitido, no fueron pioneros ni iniciadores de las murgas de Tenerife.
Ricardo Fajardo Hernández
Doctor en Antropología y Premio Extraordinario en Arte y Humanidades por la ULL
1 Barreto Vargas, Carmen Marina. El carnaval de Santa Cruz de Tenerife: un estudio antropológico (1993).
2 Guimerá Peña, Ramón. 75 años dando la murga (1995).
3 Alemán, Gilberto. El Carnaval, la fiesta prohibida (1996).
4 Periódico El Pancista (Santa Cruz de La Palma). Las dos caretas. 20 de febrero de 1898, número 4, pg. 3.
5 Balbín, L. La Aurora: semanario de intereses generales y de literatura, 22 de febrero de 1903, página 3.
6 El Progreso: diario republicano, 1 de febrero de 1911, página 2.
7 El Tiempo: diario de asuntos generales e información, 1de febrero de 1911, página 1.
8 La Opinión: periódico liberal-conservador, 3 de febrero de 1913, página 1
9 Diario de Tenerife, periódico de intereses generales, noticias y anuncios, 26 de febrero de 1914, pg 2.
10 En Fotos Antiguas de Tenerife, grupo de Facebook.


