Ramón Espinar vs Miguel Zerolo. El caso Las Teresitas y el centralismo mediático español

Este lunes declaró el ex senador Miguel Zerolo (ATI-Coalición Canaria) en el juicio por un pelotazo urbanístico de 120 millones de euros, 6.000 veces más que la plusvalía de la que se acusa a Ramón Espinar (los medios se han centrado en que hubo una ganancia y algunos lo califican como ‘el pelotazo de Espinar’).

No voy a entrar en el debate sobre la actuación de Espinar y el manejo de medios que han tenido con este asunto en Podemos. Solo me pregunto si era necesario en el contexto político-judicial español y si no había otra persona que no ocupara cargo público alguno para encargarse las 24 horas del día a la construcción de Podemos, y de Unidos Podemos, en Madrid.

En todo caso, al asunto del piso de Espinar se han dedicado muchas horas de radio y televisión y mucho espacio en los medios impresos y digitales. Así que teniendo en cuenta que el ex senador Miguel Zerolo está acusado de favorecer un pelotazo urbanístico de 120 millones de euros (la operación de compraventa del frente de playa de Las Teresitas y el aumento de la edificabilidad en el valle de Las Huertas, en el término municipal de Santa Cruz, siendo Zerolo alcalde de la ciudad), es decir, un pelotazo que equivale a 6.000 veces el de Espinar y su pisito, cabría imaginar que los medios españoles dedicarán 6.000 veces más tiempo y espacio a este caso protagonizado por un insigne padre de la patria, que dedicó cosas como esta a la Cámara Alta: “Ser senador de la Comunidad es una cosa súper cómoda, tranquila, que te permite hacer lo que te salga de la polla».

Efectivamente, la impunidad en la que ha vivido Miguel Zerolo desde chiquitito, el exceso de poder del que ha disfrutado la camarilla neocaciquil a la que pertenece, la infinidad de trapiches en los que ha participado, todo eso y mucho más se debe a la connivencia de los medios de comunicación de Canarias, que participan en el reparto de la tarta, y de España. 

En medio del juicio de Las Teresitas de repente aparecen ‘periodistas’ descubriendo la pólvora y contando ahora, con los acusados ya en el banquillo, este estremecedor caso. Lo difícil era difundir información sobre este atraco organizado entre cuatro o cinco cabezas cuando las papas quemaban, cuando aún no había denuncia ni querella de la Fiscal Anticorrupción, María Farnés. El hecho de que en la operación participe una empresa de seguros como Mapfre, debería ser motivo de atención por parte de los medios, cuando no de alarma.

Hace ya diez años que el periódico Pásalo, del movimiento social vecinal Coordinadora de Pueblos y Barrios de Tenerife, publicó un documento de 1986, firmado por el entonces alcalde Manuel Hermoso, donde se reconocía el carácter público de todo el frente de playa y sus accesos, terrenos que Zerolo compró por 30 millones de euros a dos empresarios, Antonio Plasencia e Ignacio González.

En aquel entonces, un rumor que corría en los ambientes políticos era el tamaño de la mordida ofrecida a varios concejales para que votaran a favor del proyecto, dos de ellos del PSOE, Emilio José Fresco y José Luis Martín, también dirigente de UGT. Unos 200 millones de las antiguas pesetas se decía que habían ido a parar a los bolsillos de los principales representantes de todas las fuerzas políticas del pleno. En esta repartija, en el sumario de Las Teresitas aparece un documento oficial donde se informa que el ex presidente de CajaCanarias, Rodolfo Núñez, cobró 400 millones de pesetas de manos de Antonio Plasencia. Núñez no solo no está imputado o acusado sino que sigue dando clases en la Universidad de La Laguna, que ha puesto el listón de la ética en el subsuelo. Cantidad similar, unos 400 millones de pesetas, se llevó Hayek por sus buenos servicios.

Conocí a Mauricio Hayek después de una edición del programa de televisión La Trilla (Canal 6, Teidevisión), donde saqué un certificado de defunción de una persona que más tarde aparecía vendiendo sus propiedades a la Junta de Compensación, que fue organizada para controlar la operación de saqueo de cientos de pequeñas propiedades en el Valle de las Huertas. Entonces alguien conocido me dio el recado: ‘los Ignacio’ quieren hablar contigo…así que fui a su oficina a pie de calle, en el bar El Cairo, en la calle Emilio Calzadilla. Allí Ignacio hijo me presentó a Hayek e Ignacio padre me dijo algo así como sabemos que no quieres tener problemas, “así que Mauricio te va a contar cómo fue todo, para que no tengamos que presentar una denuncia”.

Fueron 120 millones de euros de plusvalía en una operación urbanística, sin mover una sola piedra, pero no es motivo para que El País, Cadena Ser, El Mundo, etc., publiquen una sola línea del asunto. Un pelotazo equivalente al de Espinar si lo multiplicamos por 6.000, de 20 mil millones de pesetas.

Somos víctimas del centralismo mediático, sí. Por ejemplo, si los antecedentes de José Manuel Soria se hubieran difundido convenientemente en los medios de Madrid es impensable que Soria hubiese siquiera soñado con ejercer de ministro.

Se constata, también, que Canarias políticamente no pinta nada en los centros de poder de decisión. Eso lo sabe Ana Oramas, último vestigio de una especie en vías de extinción: el nacionalismo canario pantuflo.

Las Islas Canarias pueden ser consideradas como un burdel seguro por muchos turistas europeos, un sitio ubicado en el Meridiano 0 (una hora menos) y en la costa africana, una plataforma militar para supervisar y controlar el colonialismo en África, una zona del mundo con un modelo turístico inviable y también un laboratorio. En todo caso, lo que se muestra de Canarias en los medios españoles suele tener una fuerte carga de lugares comunes.

Por ello siempre creímos en la necesidad de dotarnos de nuestros propios medios para informar a la población, desmontar a esta gente que es demócrata por inercia y reflexionar sobre modelos de sociedad.

Han pasado 16 años desde que se publicó este artículo sobre ‘La privatización de las Teresitas’, bajo seudónimo, en la revista La Repúblika. Un documento, sin duda, que inicia el hilo histórico de publicaciones sobre el ‘caso Las Teresitas’. La justicia es muy lenta pero dieciséis años después el alcalde Zerolo se sienta en el banquillo de los acusados. Y eso quedará en los anales de la historia del municipalismo canario, del Parlamento de Canarias y del Senado, donde llegó con los votos a favor de los diputados autonómicos de Coalición Canaria, PP y PSOE, conocidos en Canarias como ‘Los trileros’ a partir de la movilización del 27 de noviembre de 2004.

 

Ramón Pérez Almodóvar 

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