Decenas de lechuzas mueren atropelladas en la TF-1 cada año

Los datos los debería tener el Cabildo, supongo porque es el que se encarga de llevárselas al igual que otro tipo de animales y residuos de todo tipo aunque cada vez con menos eficacia, pero las cifras no las sueltan ni a la de tres pese a lo trascendente del tema no sólo para el ecosistema sino para la agricultura y demás pues, en el caso de la lechuza común, estamos hablando de un animal vital a la hora de controlar la proliferación de ratas. Pero ahí están y a poco que te fijes las verás medio aplastadas en los arcenes especialmente de las carreteras sin iluminación, tipo TF-1, y donde los vehículos circulan a alta velocidad.

¿Qué podemos hacer para evitar este drama ecológico que pasa desapercibido para la mayor parte de la población? Pues hombre, ayudaría mucho bastante que en una isla como Tenerife nos remitiera esa necesidad imperiosa de llegar a toda velocidad, en este caso sobre todo por la noche, a todas partes y aflojar la marcha, especialmente en las autopistas sin iluminación donde el deslumbramiento para estos animales es mucho mayor, lo que por otro lado nos vendría de perlas para mejorar la seguridad.

Obviamente el modelo ‘anillo insular’ de carreteras, a no ser que se tomen medidas serias contra esta situación, pues va camino de convertirse en un auténtico matadero para determinada fauna de alto valor ecológico y habría que implementar, entre otras cosas, pasillos ecológicos, el adecuado vallado que impida el acceso a las vías de determinados animales que al ser atropellados se convierten en carroña que también atrae a las lechuzas y, por supuesto, siempre mejor que esas vías rápidas estén iluminadas de tal manera que se eviten o limiten deslumbramientos y, por ende, también mejoraría el nivel de seguridad.

Otras cosas que podemos hacer los usuarios, importantísimas para evitar esta sangría ambiental consiste en no arrojar basura en ninguna parte pero especialmente en las carreteras, sobre todo restos que puedan atraer a las ratas porque detrás de las ratas vienen las lechuzas. Y también contribuiría a mejorar la situación que el servicio de carreteras del Cabildo fuera algo más ágil a la hora de retirar otros pequeños animales atropellados para evitar que atraigan a las lechuzas, que muchas veces utilizan las señales de tráfico como atalayas, que intentan aprovechar los restos.

En fin, nos referimos a la TF-1 porque está a oscuras, porque es una vía rápida y porque es la que conocemos más y donde lo vemos casi a diario. Son las épocas de otoño-invierno las más críticas porque al haber menos horas de sol pues el número de vehículos que circulan por la noche es mucho mayor pero nunca debemos olvidar que existe una solución milagrosa, de la que desde las instituciones no se quiere ni oír hablar, que nos ayudaría en éste como en otros tantos problemas ambientales de nuestra tierra: utilizar menos el coche privado y, en todo caso, en la medida de lo posible subirnos más a las guaguas verdes. Ahí lo dejo.

 

Fuente: https://noincineraciontenerife.wordpress.com/




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