El MPAIAC reta al presidente de la colonia a un debate cara a cara en los medios de comunicación sobre la explotación de los fondos marinos y la soberanía de las aguas donde se encuentran

El MPAIAC, por medio de su Secretario General Pedro Medina, ha hecho llegar formalmente dicha petición a Presidencia del gobierno, vía carta certificada y con registro de entrada. La ley obliga al titular del ente colonial a responder, so pena de incurrir en irregularidad administrativa

Para el MPAIAC, las declaraciones efectuadas días atrás por Ángel Víctor Torres, representan una burda manipulación de la verdad, un desconocimiento supino del Derecho Internacional del Mar y un colaboracionismo con quienes pretenden saquear, otra vez, una riqueza canaria para entregarla a intereses ajenos a los del pueblo canario.

La iniciativa del MPAIAC, que pareciera de entrada inocente, tiene su enjundia y una retranca importante. Cualquier ciudadano tiene derecho a dirigirse a cualquier cargo público y requerir de él una respuesta por vía administrativa si así se le ha hecho llegar. Ante el requerimiento expreso del secretario del MPAIAC, Presidencia tiene la opción de ningunearlo o responder y rechazar con ambigüedad, pero por escrito. Ningunearla la petición representa un acto de soberbia y prepotencia, además de un quebranto de la misma norma que obliga a la administración, desde el derecho administrativo colonial a responder en tiempo y forma. Responder al envite del MPAIAC, extremo harto improbable, representaría un escenario que el gobierno de la colonia no va a contemplar porque sería otorgar a la organización independentista una condición de interlocutor que simplemente desprecia. Pero, sin duda, como telón de fondo, hay mucho más que eso. El presidente de la colonia sabe que sus declaraciones del otro día sobre el aprovechamiento de los fondos marinos canarios ricos en recursos minerales de gran valor estratégico, es un imposible con el actual status canario. Sabe además que España ninguneó a Canarias con el tema de Repsol y volvería a hacerlo ahora. Lo hizo recientemente con la crisis migratoria y lo hará tantas veces como se subscite un encontronazo de intereses. Sabe bien Ángel Víctor Torres que su papel es el de súbdito, el de medianero de la finca colonial y sabe también que en un debate abierto no sabría cómo explicar lo inexplicable: sin soberanía no hay decisión ni recursos en manos de Canarias porque la autonomía no es tal sino una máscara para la colonia.

¿Que gana el MPAIAC? ¿Para qué esta acción? Entendemos que en la agenda del MPAIAC toda suma de pruebas, testimonios y notificaciones que prueben que el “gobiernito” de Canarias no actúa en defensa de los legítimos intereses del pueblo canario, refuerza la documentación de agravios, atropellos, dejaciones y derechos impedidos que se quiere presentar en septiembre en Naciones Unidas. Y ahí, precisamente ahí, sea cual sea la contesta del presidente colonial está el verdadero fondo de la iniciativa y la estrategia acertada de este movimiento en el tablero.

El presidente no quiere, ni puede debatir con el MPAIAC, como a su vez REPSOL no quiso tener debate abierto alguno donde explicarse en el tema de las prospecciones. Ángel Víctor Torres sabe que, como antes hablar de petróleo, el hablar de estos recursos, pasa por tener que hablar de soberanía, de aguas, de verdades ocultas y mentiras evidentes. El MPAIAC ha hecho bien en comenzar a desvelar parte de su hoja de ruta, de su estrategia de demostrar que la autonomía es una farsa, que cuando de recursos se habla el Estado español impone sus consignas y los silencios.

Nos consta ya por donde va a encaminar sus pasos el MPAIAC. Se aproximan curvas para el gobierno florero.

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