El “pacto de las flores” opta por poner a “Pedro Luis Cobiella” al frente de una crisis sanitaria sin precedentes

Debería haber un conjunto social, en este momento totalmente desangelado por la traición podemita a Canarias por unos carguitos que ni pinchan ni cortan y ni falta que les hace, dispuesto a plantar cara a esta situación casi desesperada y fuera de control completamente”

El pacto de las flores, que de manera surrealista no se ha dedicado a otra cosa que a pedir más carreteras ¡hasta por la Vega Lagunera la ha reclamado Santiago Pérez y Podemos! al tiempo que nos declaraba en emergencia climática cuando lo que tenemos encima, no por el bicho este sino de antes, es una emergencia sanitaria y educativa del copón, ha venido a demostrar en tan poco tiempo que no venían a lo de siempre, a lo que todos hemos criticado de al menos un par de décadas para acá cuando gritábamos aquello de “¡menos puertos industriales, más escuelas y hospitales!”

Está claro que quitar a Teresa Cruz, sin la más zorra idea de sanidad pero que conste que yo no la nombré con lo que alguien debería hacerse responsable de eso, para poner a un hombre de confianza de Pedro Luis Cobiella (el magnate de la sanidad privada que jamás ha consentido hospitales públicos de verdad ni en el norte ni en el sur de Tenerife, hoy epicentro del desastre), un tal Julio Pérez, abogado para más señas y de siempre relacionado (como asesor jurídico que yo no digo otra cosa) con todo tipo de trapicheos cercanos a Coalición Canaria como paraísos fiscales y demás; no deja de ser otra cosa que una salida, o supuesta salida, desesperada ante una situación insostenible pero que ya verán ustedes que se sostiene porque lo primero es lo primero: seguir subidos al machito al precio que sea. Sólo que, eso sí, esta vez el precio va a ser contabilizado en forma de vidas humanas para desgracia de todos.

Irlanda, una islita pequeña donde con dificultades la gente ha ido tirando hacia delante y en muchos aspectos hoy es un referente de progreso, ha cogido el toro por cuernos desde el primer momento declarando públicos todos y cada uno de los chiringuitos que tengan que ver con hacer negocio con la salud de la gente. Así, sin más rodeos. ¿Qué otra cosa se puede hacer cuando está en juego no la vida de decenas de miles de personas, que todavía hay gente que ve eso como un mal menor, sino el colapso total y absoluto del sistema de salud? Francamente, desde cualquier lógica pareciera que eso que nuestros políticos se han apresurado a comparar con una guerra donde hay un enemigo que nos ataca y no sé qué, nada de eso y Corea y China han demostrado que los tiros no iban por ahí sino que más bien se trataba de una combinación de recursos, inteligencia y estrategia; habría que enfrentarlo desde la determinación y no desde la duda, la destitución y el enfrentamiento de intereses mezquinos, como el del negocio de la salud, en el momento más crítico y desagradable de esta situación sobrevenida. Eso no se puede admitir y debería haber un conjunto social, en este momento totalmente desangelado por la traición podemita a Canarias por unos carguitos que ni pinchan ni cortan y ni falta que les hace, dispuesto a plantar cara a esta situación casi desesperada y fuera de control completamente.

Han llegado a la Sanidad, pilar básico del estado del bienestar, y se la han repartido entre amigachos (mayoritariamente sin experiencia de ninguna especie y hasta porque conocía a su madre los han nombrado) como quien reparte la Coca Cola para los cubatas. Personajes irresponsables y siniestros que han provocado que Canarias lidere los rankings mundiales, ya los de España son escandalosos pero lo de Canarias no tiene nombre, en contagios en personal sanitario para el que aún hoy día, a 26 de marzo y en vísperas de el momento más cruento y desagradable para esta tierra desde la época de la posguerra probablemente, sigue vigente una instrucción por la cual se les insiste en no utilizar mascarillas en los recintos hospitalarios, ni en ascensores ni en ningún sitio, si no es que se dan de bruces con un coronavirus que a ver cómo se sabe eso si no les hacen pruebas ni a ellos. Un desastre incalificable, cuando en China y en Corea es obligatoria sencillamente para salir a la calle como es normal en unas circunstancias como éstas, cuyas consecuencias pues estamos viendo y veremos en los próximos días mientras la gente sigue afanada con sus aplausos a las siete de la tarde desde las ventanas pidiendo héroes, o más bien mártires a estas alturas ya. Y ni héroes ni mártires, son trabajadores a los que les podemos exigir que se esfuercen hasta la extenuación, si queremos, pero jamás que pongan en peligro su salud y la de su familia como se hace y se sigue haciendo irresponsable y casi que criminalmente a día de hoy en esta tierra nuestra que pareciera ha caído en manos de media docena de sinvergüenzas.

El pacto de las flores, que de manera surrealista no se ha dedicado a otra cosa que a pedir más carreteras ¡hasta por la Vega Lagunera la ha reclamado Santiago Pérez y Podemos! al tiempo que nos declaraba en emergencia climática cuando lo que tenemos encima, no por el bicho este sino de antes, es una emergencia sanitaria y educativa del copón, ha venido a demostrar en tan poco tiempo que no venían a lo de siempre, a lo que todos hemos criticado de al menos un par de décadas para acá cuando gritábamos aquello de “¡menos puertos industriales, más escuelas y hospitales!” Rambla de Pulido abajo y antes de la llegada del tranvía ¡qué tiempos aquellos de esperanza que quedaron en nada!; sino a algo mucho peor que es a hacerle oposición a Coalición Canaria desde el gobierno pero haciendo lo mismo e incluso de más mala manera, hasta el punto que ha sido tal el grado de enchufismo que llegado el momento han tenido que recurrir de emergencia a recuperar a los cargos de Coalición Canaria que ellos mismos habían descartado.

En fin, lo nunca visto y que nunca nos pudimos siquiera sospechar en una situación tan delicada como ésta, de hecho debe ser el único lugar del mundo donde se cambian responsables en el momento más inoportuno que uno se pueda imaginar para poner el asunto en manos de los que han puesto a la sanidad pública canaria, de siempre, a los pies de los caballos y a favor del negocio que ha puesto millonario a don Pedro Luis Cobiella que se dice, yo nunca lo vi, que siendo don Román Rodríguez director del Servicio Canario de Salud le mandaba un Rolls–Royce blanco a buscarlo a Los Rodeos cuando visitaba Tenerife. Yo no lo vi, repito, pero me lo creo perfectamente visto lo visto.

Ánimo al personal sanitario, no para que se juegue la vida como les han pedido hasta ahora, sino para que se cuide y se proteja porque son precisamente esos, los que se intentaron cuidar y proteger pese a los desprecios y descalificaciones de los carguitos intermedios que ahora andan escondidos en sus despachos sin salir para nada, los que en el momento crítico están disponibles para tragarse el marrón del desastre sin precedentes que se nos viene encima. Que de esta saldremos, cómo no aunque ya veremos cómo y a qué precio, lo verdaderamente chungo va a ser librarnos de tanto indeseable que se ha apoltronado y nos ha puesto a los pies de los caballos de esta manera tan indecente. Que el que dice sanitarios dice policía, Guardia Civil, militares, trabajadores expuestos en transporte, comercio, correos… sólo que sin sanitarios dígame usted quién nos va a meter el tubo para que respiremos en caso de que lo necesitemos y de que haya tubos, que esa es otra, por echarle un poco de humor a un asunto que maldita la gracia que me hace.

Fuente: https://noincineraciontenerife.wordpress.com/




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