La del 78, una constitución preparada por el franquismo

¿Para qué sirve la constitución española…? Una carta que se diseñó de manera que, los antiguos franquistas y avenidos llamados de izquierda, prepararon para que nada se mueva en cuanto a los derechos de los pueblos y en la que sólo se ha tocado aspectos para pagar la deuda de los bancos, con dinero público, y para justificar y afianzar una monarquía que nadie eligió.

Hablamos de una constitución que no da respuesta a la sociedad actual y donde el 80% de ésta no se ve encajada ni reflejada, además que han desmontado, por medio de Decreto Ley, los derechos conquistados en luchas por el pueblo y los trabajadores.

No hace mucho se abrió un debate entre indenpendentistas canarios, donde una parte hablaba de usar el sistema de “derecho” español, la vía electoral y la ley D´Hondt, para desde las urnas conseguir el paso a la independencia o derecho a decidir: por su puesto, visto lo visto, ésta no es ninguna garantía para lograr los fines de la soberanía nacional de Canarias.

Es constatable que el sistema tiene todo amarrado y bien atado para que ningún partido independentista logre sus fines. Cuando las negociaciones de los diferentes gobiernos españoles con ETA, en cuanto a la renuncia de la lucha armada y el acercamiento de los presos vascos a su país, los distintos gobiernos de España declararon públicamente que el independentismo cabía en su estado de derecho como cualquier otro partido: es una ironía que te dejen participar de su “democracia, pero no te dejen ejercer los derechos por los que el pueblo te coloca en su parlamento.

Todo un montaje en cuanto los partidos del sistema, los bien llamados de gobierno, que al tener siempre la mayoría –porque están financiados por empresas y bancos o con fondos públicos– no dejarán que las reivindicaciones independentistas lleguen democráticamente a su finalidad ya que están ellos para impedirlo. No tiene lógica intelectual que se diga que el independentismo cabe en el estado de derecho, pero no se respete el derecho a decidir que estos propugnan para sus naciones: ¿es que no saben cuáles son los fines del independentismo….?

Hay que recordar, cuando el plan Ibarretxe y su hoja de ruta fue llevado al parlamento español para negociarlo democráticamente, que la respuesta de la mayoría de la Cámara fue darle con la puerta en la cara. Lo mismo ocurre en Catalunya y ocurrirá con Canarias, a no ser que la divina providencia cambie la Constitución y deje abierta la vía de los pueblos a decidir su futuro, como verdaderamente debería de existir en los países democráticos.

Estamos bajo el imperativo de una constitución dónde no existe división de poderes, donde es notorio que se politiza la justicia y según para qué o quiénes. España tiene presos políticos que no debe existir en un país democrático, mas, ningún corrupto de importancia perteneciente a los gobiernos está en la cárcel, asunto en el que se atisba que la justicia es muy diligente para actuar en los asuntos políticos, pero muy lenta para los casos manifiestos de corrupción y desaparición de pruebas.

La UE se quiere hacer garante internacional en el caso de Catalunya –especialmente Alemania y Francia– apoyando a España desde su caduca y amañada constitución del 78… Obviamente, no desde una constitución europea, que no existe ni describe los derechos fundamentales de las personas ni de los pueblos, sino que aprobaron –después de muchos intentos y rechazos de las naciones de Europa– un libro que procede desde el Tratado de Roma –el tratado de Lisboa–, donde han seleccionado lo que les interesa y donde excluyeron de ese acuerdo la 4ª parte del Tratado de Roma que sí hablaba de este tema de las naciones.

Por estos y otros motivos, Europa no se debe pronunciar ni actuar en el caso de Catalunya, y cuando lo hace es porque su finalidad es seguir saqueando a los pueblos, ya esta UE carece de legitimidad popular y no garantiza los derechos de los nacionales, por lo que no le queda otra que supeditarse al marco del derecho internacional ya que Europa no es un Estado. Todo se ciñe a un paripé de los mercaderes, como antes he mencionado al Tratado de Lisboa, que no es una constitución sino el blindaje de la Europa de los bancos, el FMI, el BCE, el Club y los acuerdos de París, y no de los intereses de los pueblos.

Hay caso manifiesto de corrupción con Jordi Pujol –también independentista catalán–, pero a éste no lo tocan porque ha co-gobernado con los indistintos gobiernos españoles y sabe mucho de la corrupción endémica del reino. Sin embargo, encarcelan a políticos limpios de corrupción por ser independentistas, inventando un delito de sedición que sólo se retrotrae al Medievo o a la Inquisición. Para más inri, se atreven los representantes del reino a hablar de adoctrinamiento en las escuelas catalanas, cuando su aparato falaz de propaganda no ha parado en un proselitismo recurrente contra Catalunya que ha calado en la parte del pueblo más despolitizado o menos letrado.

Si quieren que hablemos de adiestramiento, los canarios sabemos mucho de eso porque lo hemos padecido y padecemos en la enseñanza españolista en las aulas y el proceso secular de asimilación y alienación en el que se ha metido a nuestro indefenso pueblo canario desde hace quinientos años. No, amigos del reino e incaustos del mismo: España no es un país democrático, es una dictadura camuflada con una mano de latex, aunque el barniz se le cae con rapidez porque ya cumplió su ciclo de brillantez y camuflaje.

Isidro Santana León

 

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