La vivienda, Ángel Víctor y el desprecio

“Un grupo de familias de Tenerife llevan más de un mes malviviendo en tiendas de campaña en las calles de la ciudad de Santa Cruz, primero frente a Presidencia del Gobierno y desde hace una semana en la emblemática y muy turística Plaza de La Candelaria”

Creo que a estas alturas sobra decir que la cuestión de la vivienda es el problema con mayúsculas de la población canaria. Con los sueldos más bajos, los índices de paro y de pobreza más altos, la crisis del turismo, la cesta de la compra más cara, los peores servicios sociales, con más de dos décadas sin promocionar vivienda pública, sin control de los precios del alquiler, ni control a los fondos buitre, ni al alquiler vacacional, con los precios de la vivienda nueva y la vivienda en alquiler más altos del Estado español en relación con la renta media de los canarios, creo que no hay mucho más que sumar, blanco y en botella, estamos ante un problema capital que de una u otra manera, directa o indirectamente nos afecta a todos los canarios. Así las cosas, convencidos de esta realidad, siendo además la mayoría afectados directos por la falta de vivienda o por desahucios inminentes, un grupo de familias de Tenerife llevan más de un mes malviviendo en tiendas de campaña en las calles de la ciudad de Santa Cruz, primero frente a Presidencia del Gobierno y desde hace una semana en la emblemática y muy turística Plaza de La Candelaria. Lo que están pidiendo estas familias y algunas plataformas sociales que acompañamos no es nada descabellado ni exagerado, se pide simplemente que el Gobierno de Canarias se comprometa a avanzar en soluciones reales al problema de la falta de vivienda, más allá de sus promesas de construcción de viviendas para dentro de no se sabe cuántos años. Se le está pidiendo al Gobierno de Canarias algo tan simple como que trabaje, que haga lo que en otras comunidades autónomas sí están haciendo, que legisle por la vía del Decreto una norma que habilite la expropiación forzosa de viviendas de fondos buitre así como la Ley de Tanteo y Retracto, algo que insistimos ya están haciendo en otras comunidades autónomas con una situación no tan mala como la de Canarias, como forma de luchar contra la financiarización de un derecho básico como es la vivienda y evitar la especulación y el lucro desmedido. Se le está pidiendo también al Gobierno de Canarias que compre viviendas vacías a fondos buitre a través de la empresa pública Visocan dado que es el único ente público que puede hacerlo en Canarias, para solucionar por esta vía de urgencia la problemática habitacional de las familias acampadas y de otras tantas en Canarias. 

No parece pues tan descabellado ni tan loco lo que se está pidiendo. Y bien, ¿cuál es la respuesta del señor Ángel Víctor y su gobierno ante estas demandas justas de familias afectadas y colectivos sociales? No hace falta que busquen ni piensen mucho, ya se los digo yo: la respuesta es el desprecio. El desprecio más absoluto al sufrimiento de tantas y tantas familias, un desprecio que alcanza también a su profesión, la de político, que puede ser la profesión más hermosa pero que con gestores como el señor Ángel Víctor se rebaja a unos niveles próximos a la basura. Recientemente se le ha visto con el señor Pedro Sánchez, su jefe, al que fue a rendir pleitesía a Lanzarote para volver a contarnos que tienen mil ciento y pico millones de euros y vendernos otra moto de Canarias como Agencia Europea del turismo, volviendo a tomarnos a todos por tontos.

El problema es que nos toma a los canarios por tontos porque quizás la mayoría lo somos y es justo lo que nos merecemos. Y es que el señor Ángel Víctor en su manera de pensar totalmente calculadora y alejada de cualquier mínimo de empatía, contándolo siempre todo en términos de votos y cuotas de poder, se asoma a la acampada reivindicativa y como solo ve algunas tiendas y varias decenas de personas el cálculo que viene haciendo es que la acampada no le hace el más mínimo daño, y ya podemos seguir ahí acampados lo que nos dé la gana, el señor Ángel Víctor seguirá con su agenda de venta de motos y luchas intestinas. 

En este punto tenemos ya localizados dos de los cuatro problemas a los que nos enfrentamos desde la Acampada Reivindicativa por una Vivienda Digna y desde cualquier otra lucha social justa que quiera librarse en Canarias: de un lado la nefasta, lamentable, arribista, caciquil y acomodada clase política que sufrimos desde siempre en Canarias, y de otro lado la pasividad natural de la mayoría de los canarios, con cero conciencia crítica y aún menos conciencia ciudadana, básicamente temerosos y obedientes, muy fácilmente manejables y domesticables. Esto es así, aunque a muchos no guste o enfade, ya lo saben, no estoy aquí para hacer amigos. Pero hablo de cuatro problemas y solo he nombrado dos. ¿Cuáles son estos dos problemas que faltan? Imagino que algunos con experiencia ya lo intuyen. El tercer problema es la división permanente que hay en Canarias y especialmente en Tenerife entre los colectivos sociales, convertidos la mayoría en pequeños tingladitos chachis al servicio de tal o cual partido o al ego personal del que lo montó, siempre enfrentados por animadversiones y odios absurdos incapaces de entender que en la unidad está la fuerza. El cuarto problema vuelve otra vez al desprecio del que hablaba antes, porque no se trata solo de que el señor Ángel Víctor y su partido el PSOE desprecien a los canarios, es que no hay ni un solo partido a la derecha o a la izquierda que se posicione mínimamente de parte de las reivindicaciones justas por el derecho a la vivienda que estamos planteando desde la Acampada. El desprecio es pues total, de toda la clase política canaria ante un problema capital que afecta a todos los canarios. Esta es una anomalía grave que hace aún más difícil cualquier lucha.

Y hasta aquí llega mi reflexión de hoy. Identificados los problemas y las dificultades creo que es más fácil acertar con las soluciones. Y la fórmula parece clara: dado que los políticos son los que son y no los vamos a poder cambiar tan fácilmente, nuestra lucha debe pasar por conseguir que el canario despierte y se sume a esta lucha justa que nos afecta a todos, intentando que por el camino los colectivos sociales olviden rencillas, odios y animadversiones y comiencen a unir fuerzas, así y solo así, con más y mayor presión ciudadana, esta clase política nefasta y lamentable empezará a moverse en favor de los derechos de la gente. Cierto, la empresa se antoja complicada, pero mucho me temo que no hay otra forma. 

 

Eloy Cuadra

Escritor y activista social

 

Foto de cabecera: Acampada reivindicativa por una vivienda digna.

 

 

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