Los estudiantes de la ULL abandonan su encierro por “responsabilidad”: “nos vamos con la cabeza alta”

Sabemos que tenemos las fuerzas y la moral necesarios para seguir sobrellevando esta situación de manera óptima, pero por el contrario decidimos deliberadamente marcharnos por responsabilidad y conciencia social”

Los estudiantes abandonaron el pasado viernes las instalaciones del Rectorado por “responsabilidad” con la situación que atraviesa la ciudad de La Laguna  

Reproducimos íntegramente el escrito de los estudiantes que mantenían un encierro en las instalaciones del Rectorado de la Universidad de La Laguna 

Tal y como todas sabemos, el Gobierno de Canarias ha decidido endurecer las medidas de seguridad socio-sanitarias debido a la situación de pandemia que nos atraviesa. Entre ellas, se reduce a seis el número máximo de personas reunidas y se recomienda firmemente reducir la movilidad innecesaria. Esta mañana además nos despertamos con la noticia de que en Tenerife se decretaba de nuevo un Estado de Alarma con todo lo que esto puede conllevar. Sabemos que esta situación es complicada: La Laguna estos últimos días ha experimentado un incremento considerable en la tasa de contagio y no podemos ignorar todo esto. Esta nueva realidad a la que nos enfrentamos requiere de nuestra responsabilidad y consciencia para poder ser efectiva. Nosotras en la medida de lo posible, lo hemos sido. A pesar de las circunstancias, hemos tratado siempre de respetar las medidas de seguridad y de actuar conforme esta situación nos permitía. Las nuevas normas requieren de cambios conductuales por nuestra parte que no debemos obviar si queremos conseguir que este contexto tan desagradable para todas finalice.

Hemos sido consecuentes con la situación del covid siempre que ha estado en nuestras manos. Hemos dormido con mascarilla, higienizado el inmueble todo lo que se nos ha permitido, hemos ventilado el edificio y guardado las distancias en la medida de lo posible. Consideramos que estas medidas a día de hoy ya no son suficientes, y como queremos seguir siendo consecuentes con este contexto, hemos decidido abandonar el edificio. A lo largo del día de hoy (viernes 13) nos iremos dejando el espacio tal y como lo hemos encontrado, salvo los carteles que nos recuerdan en las puertas. Sabemos que tenemos las fuerzas y la moral necesarios para seguir sobrellevando esta situación de manera óptima, pero por el contrario decidimos deliberadamente marcharnos por responsabilidad y conciencia social.

A pesar de esta noticia, nuestros objetivos siguen siendo claros y seguiremos haciendo todo lo que haga falta porque se cumplan. No nos vamos a olvidar del pago de las segundas y sucesivas matrículas que la ULL y el Gobierno de Canarias prometieron que iban a facilitar y no han hecho, tampoco nos vamos a olvidar de la entrada de militares y de las FCSE el pasado martes en la facultad de BBAA de la cual no se han hecho responsables. Exigimos que la ULL asista y repare los daños de las compañeras detenidas hasta su total absolución. Por todo lo expuesto y más, pedimos también la inmediata y necesaria dimisión de la rectora y de su equipo de gobierno, inequívocamente responsables.

La lucha que se ha vivido aquí para la gente que ha participado en ella ha sido mucho más que los objetivos expuestos. Hemos ocupado un espacio que legítimamente nos pertenece y que hasta ahora nos habían hecho sentir como ajenos. Teníamos muchos proyectos de resistencia y convivencia en mente con este lugar que estábamos haciendo y sintiendo nuestro. El rectorado no solo ha sido su ocupación sino los lazos que hemos creado y que el salir de aquí no va a romper. Ha emergido un movimiento estudiantil que día a día demuestra que solo va en aumento y que tiene capacidad de llevar a cabo cualquier acción que queramos.  El lunes se entró al edificio, se resistió en él y se habitó durante cinco días creando una red de apoyo que sobrevivirá más allá de los muros. De aquí salimos más fuertes, más organizadas y con orgullo por todo lo construido.

Nos vamos además sabiendo que en el comunicado que mandó ayer la rectora aseguró que, una vez desalojado el edificio, habría diálogo. Le tomamos la palabra. No vamos a olvidar su promesa, aunque estemos cansados de escuchar sus mentiras. Este es el segundo aviso después de una huelga estudiantil que marcó precedentes y en la que mostramos nuestra fuerza. Nuestro siguiente golpe está preparado. NO vamos a abandonar. No vamos a ceder. Estamos aquí por todas nuestras compañeras y porque estas injusticias nos atañan. Esperen nuestra vuelta porque esto no acaba aquí. La lucha sigue y está más viva que nunca.

ARRIBA LA LUCHA DE LAS ESTUDIANTES




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