Maricón

“Yo contra los maricones no tengo nada, pero…” mítica y recurrida frase usada por las personas homofóbicas como antesala para lanzar su verborrea en contra del colectivo LGTBI sólo comparable a la de “prefiero una hija puta a bollera”. No podemos ni debemos dejar de observar que los derechos y libertades de dicho colectivo en nuestro país han aumentado desde la transición pero hay que resaltar que en los últimos años las agresiones están aumentando, quizás ya no nos encarcelan pero nos intentan volver a meter dentro del armario y, qué quieren que les diga, yo por lo menos tengo claustrofobia y no volveré a entrar.

Puedo decir con orgullo que soy gay y que en mi caso siempre he contado con el apoyo de mi familia que ha aceptado mi sexualidad sin ningún tipo de fisura y que actualmente cuento con buenas amistades.

Pero no todo es color de rosa y que a lo largo de mi vida he sufrido múltiples agresiones simplemente por no querer ocultar mi identidad sexual, lo que les voy a relatar no tiene como objetivo dar pena, lástima o un sentimiento similar simplemente quiero que veas que la homofobia es todavía una lacra social.

En Primero de la ESO se despertó mi sexualidad cada día me fijaba más en algunos compañeros y fantaseaba con algunos chicos, mis hormonas estaban totalmente revolucionadas y no entendía bien que me estaba pasando.

Me acuerdo que salí el primer día de clases al patio y busque a mis antiguos compañeros de clases, me reuní con ellos y unos chicos de otros cursos me empezaron a llamar “maricón” la reacción de mis “amigos” fue apartarse de mí y decirme que no volviera acercarme a ellos, pase el primer trimestre completamente sólo.

Con el paso del tiempo acepté plenamente que era gay y decidí salir del armario, respirar aire y vivir, poco sospechaba que esto me convertía en la diana de “los populares” que me usarían para volcar en mi toda su rabia acumulada, durante meses las bofetadas, insultos y humillaciones eran mi pan de cada día, tenía miedo no quería salir de casa el simple hecho de ir hacer los recados, bajar al perro o la basura se convertía en un suplicio, antes de bajar a la calle miraba por todas las ventanas de mi casa por si ellos estaban por la zona costumbre que aún hoy en día conservo.

Pasaban los meses y cada día me encerraba más en mi mismo, era acaso un degenerado, un mierda que valía más muerto que vivo como me decían a diario, durante un tiempo así lo llegué a creer y me decía a mi mismo que si fuera normal eso no me pasaría.

Un día el líder de esa manada de hienas me acorraló y, con su mejor sonrisa, me indicó que el podía hacer que todo eso se terminara, y que para eso sólo tenía que dejar que él me follara. Sin dudarlo ni un instante me negué, la sonrisa se le desdibujó de la cara y al salir de clases me pegó una fuerte patada en el estómago.

Volvía de noche de casa de una amiga y ahí estaba él esperando por fuera de mi edificio, según lo vi corrí para entrar en mi portal, no fui rápido consiguió entrar detrás de mí me tapó la boca y se frotó contra mí hasta correrse, el salió satisfecho yo no pude dormir en un mes, y durante bastante tiempo las pesadillas fueron mis acompañantes nocturnas.

Con el paso del tiempo conocí a mi primera pareja. En una de nuestras citas estábamos caminando por la plaza del Charco, y unas personas comenzaron a insultarnos por el simple motivo de ir cogidos de la mano, el resto de la gente se reía o pasaban de largo.

Podría seguir contando muchas situaciones más. Desde niños que me insultan con el beneplácito y orgullo de sus progenitores; personas de edad avanzada que me han llegado a escupir e insultos varios por mi sexualidad.

He tardado años en contar estas situaciones, quizás porque en el fondo de mí corazón me seguía culpabilizando, pero qué quieren que les diga, no quiero, no puedo y no debo avergonzarme por simplemente amar a una persona; lo degenerado, lo monstruoso y lo contra natura es creer que el amor entre dos personas es algo horrendo.

Por último, quiero pedirles un favor personal: si eres testigo de estas situaciones, no calles; acompaña y denuncia, de lo contrario, eres también culpable de esta situación. Si eres víctima, no calles. Si todos denunciamos estos actos, podremos terminar con esta lacra social.

 
 
 

Jesús Cristóbal Socas Trujillo




2 comentarios sobre “Maricón

  • el 4 noviembre, 2018 a las 12:09 am
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    Yo también he sufrido muchas agresiones de supuestos honesto homosexuales, y siempre por mostrarme en contra de la pederastia: un tipejo de un hotel de 3 estrellas de Palya del Inglés cuando trabajé allí como recepcionista, dos compañeros de trabajo de una ONG; un empleado de guaguas municipales (hace tan sólo unos días) cuando me reconoció como la trabajadora social que lo denunció por encontrarlo cerca de un centro de menores ofreciendo dinero a niños por prostituirse…Sinceramente, estoy harta del injustificado victimismo homosexual. Puedo hablarle de muchas mujeres e hijas de homosexuales maltratadas por sus “sensibles” padres, de muchos niños que se han suicidado en estas islas por haber sufrido abusos sexualesc de supuestos honestos homosexuales. Mucha gente como yo está dando marcha atrás en su apoyo al colectivo lgtb. Las cobardía de las agresiones a mujeres y a niños, la sexualización de niños desde su primera infancia, el apoyo generalizado de todos ustedes a la pederastia (no diga que desvarío, porque ser madre soltera de un niño de 9 años y trabajar mayoritariamente con homosexuales en una puta ONG, te hace ver lo que antes te pasaba inadvertido). El día que vea un manifiesto lgtb contra la pederastia me cuestionaré si vuelvo a apyarles. ANTES, NO.

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  • el 7 noviembre, 2018 a las 12:22 pm
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    Que peligroso me parece lo que usted comenta “apoyo generalizado a la pederastia” de donde saca esta conclusión que estudio lo avala? Habla usted de 5 casos y pretende hacerlo extensible a todo el colectivo LGTBI? Habla de homosexuales con hijos y mujeres a las que maltratan ? Cifras? Estudio? Habla usted de la sexualizacionse refiere también al heterosexuales o sólo a los homosexuales? Como usted no aporta datos no dejará de ser una mera opinión es como si yo ahora que soy padre de una niña y mi exmujer no me deja verla lo hago extensible a todas las mujeres de España verdad que quedaría feo? Pues eso es básicamente lo que hace usted señora espero que su hijo jamás sea agredido por su orientación sexual

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