Mujer precaria abandonada en La Laguna: la sombra de Clavijo es alargada

Ni que pasen 20 años, ni que entren 20 alcaldes, las cosas en La Laguna no cambian. Y es que llevamos años denunciando pública e institucionalmente (en el Parlamento, en el mismo Ayuntamiento, en la oposición, en los Plenos, en la Consejería, en el Diputado del Común) a los Servicios Sociales de La Laguna por ser excesivamente restrictivos y hasta crueles en la burocracia que exigen a las familias que acuden a sus dependencias a solicitar una ayuda social, y la historia se repite una y otra vez.

En esta ocasión se trata de una mujer joven residente en el municipio, que se ve sin trabajo, sin ingresos y sin familia alguna que pueda ayudarla, viviendo en la casa que paga su marido desde la Península. El marido se ha marchado a trabajar a fuera y por lo que ella nos cuenta no quiere saber nada de su mujer. Ella vive sola y sin ayuda de nadie, más allá de lo poco que le manda su marido cuando se acuerda y le viene bien. Ante esta situación de semiabandono y precariedad absoluta, ella no tiene más salida que acudir al INEM a apuntarse al paro y a los Servicios Sociales a pedir una ayuda social. En el INEM la mandan a hacer un curso para desempleados al Puerto de la Cruz, un curso para el que no cuenta con ayuda al transporte, debiendo pagarse ella misma el traslado diario, con un dinero que no tiene. En los Servicios Sociales lo más que pueden ofrecerle es una ayuda de alimentos en forma de bono, para lo que le entregan una lista inmensa de documentos a aportar, para un simple bono de 100 euros trimestrales como mucho (se adjunta copia). Entre los muchos documentos que le piden, le llegan a pedir hasta fotocopias de los billetes de avión del marido para comprobar que dice la verdad. Y como no, el recurrente convenio regulador o en su defecto la demanda de separación.

Ella alega que no puede separarse de su marido, aunque es lo que le gustaría, porque a fin de cuentas depende para vivir de lo poco que su marido le manda tarde y mal desde la Península. No puede denunciarlo, porque si lo hiciera su marido dejaría de pasarle lo poco que le pasa, y su situación sería aún peor. Al margen de este inconveniente, tardaría igualmente unos cuantos meses en encontrar abogado de oficio y tramitar la documentación, cosa que parece harto excesiva para una simple ayuda de alimentos puntual. Y todavía esta mujer tiene suerte, porque no tiene hijos. Si tuviera hijos habría escuchado la sutil advertencia de que si su situación no mejora se verán obligados a abrirle un Expediente de Riesgo, que en el peor de los casos podría derivar en un Expediente de Desamparo por el que perdería la custodia de sus hijos.

Y esta es la realidad recurrente en los Servicios Sociales de La Laguna desde hace muchos años, las madres precarias, las mujeres que peor están, se encuentran a menudo con dificultades miles para poder seguir adelante y en muchos casos desisten de acudir a pedir una ayuda social al Ayuntamiento, por miedo a que le quiten a sus hijos, o como en este caso, por imposibilidad de presentar toda la documentación que les exigen o por ser más el perjuicio que el beneficio.

Ante esta situación, la mujer afectada de la que venimos hablando no encuentra más salida que acudir a nosotros a pedirnos ayuda, una ayuda que le hemos prestado en forma de bono de alimentos y avanzamos ahora con más gestiones, en el Ayuntamiento, ante la oposición y acudiendo a los medios de comunicación para que estos abusos puedan conocerse. Lo hacemos porque es lo mínimo que podemos hacer, aunque para ser sinceros no contamos con muchas esperanzas de que las cosas cambien, pues, difícilmente hablará ningún medio de este asunto, por tratarse de La Laguna, territorio de Clavijo, y muy poca es la fuerza que siguen teniendo en la oposición de ese Ayuntamiento, por mucho que se junten o se sumen. Está por ver la receptividad que tiene ante esta problemática la nueva concejal de Asuntos Sociales, la exdiputada Flora Marrero (CC). De lo que la conocemos de su anterior etapa en el Parlamento, recordamos cierta sensibilidad positiva con situaciones de este tipo, veremos qué es lo que nos puede decir.

Y esto es todo de momento, un 21 de abril, desde la Plataforma por la Dignidad.

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