Prohibición de acceso a los coches a la carretera de la costa GC500 entre Taurito y Mogán

Debido a la caída de piedras en este tramo de la carretera, esta se encuentra cerrada a la circulación de automóviles desde hace varios meses. Una ruta alternativa para los coches existe ahora que el nuevo tramo de la autopista GC1 ha sido abierto al tráfico entre la GC500 en Puerto Rico y Mogán.

Los trabajos en la carretera costera para dejarla en buen estado se muestran difíciles y costosos.

¿No sería este un buen momento para pensar en soluciones alternativas?

Teniendo en cuenta que los coches tienen una nueva autopista entre Taurito y Mogán, ¿Por qué no devolver al medio ambiente esta antigua carretera costera y dejar este tramo para disfrute de caminantes y bicicletas? Esto no generaría casi ningún gasto. ¡Y qué bella imagen para nuestra isla!

Gran Canaria y sus municipios quieren mostrar una imagen hermosa, moderna y medioambientalmente sostenible. Es verdad que las autoridades hacen esfuerzos. Por ejemplo, en la gestión de reservas naturales o en la implantación de energía eólica e incluso en proyectos sobre turismo sostenible.

A nivel de movilidad, sin embargo, el “todo para el coche” parece todavía prevalecer. Nuestros espacios públicos se llenan cada vez más de vehículos motorizados. Raros son estos espacios no saturados de coches. Raros son los lugares de la isla donde una persona mayor puede pasear sin ceder ante las reglas a veces mortales de la circulación automovilística. Excepcionales son los lugares donde los niños pueden todavía jugar en la calle o donde un animal doméstico puede correr.

El transporte terrestre es el origen más importante de contaminación atmosférica, no sin impacto sobre la salud. Una política medioambiental que luche contra el calentamiento climático reduciendo las emisiones provenientes del tráfico automovilístico no parece estar en el orden del día de la isla.

Numerosos estudios demuestran sin embargo que una zona sin coches puede mejorar la calidad de vida de los habitantes y turistas basándose en tres ejes:

-Mejorando la calidad del aire mediante la disminución de la emisión de contaminantes a la atmósfera.

-Reduciendo el ruido generada por el tráfico.

-Favoreciendo el uso de formas de desplazamiento activo.

Una buena infraestructura vial es necesaria en un país moderno, pero la calidad de vida necesita también que el espacio otorgado al coche sea a veces reducido y devuelto a la naturaleza. La vuelta a estas experiencias en otros lugares en el mundo moderno, muestran de hecho que los espacios reservados a los peatones pueden transformar positivamente el espacio, actuando sobre los aspectos medioambientales, económicos y turísticos. No podemos ignorar que habrá probablemente reticencias contra un proyecto tal (taxis, grupos de presión del automóvil…) pero la experiencia por otros sitios en el mundo moderno demuestra que una vez que la zona sin coches está instaurada, después de un tiempo, nadie quiere volver a la situación anterior.

Aquí, en Gran Canaria, construimos y construiremos nuevas carreteras. No me extenderé sobre las nuevas carreteras y túneles que invaden el norte de la isla ni sobre la nueva carretera hacia La Aldea.

Sin duda, habrá buenas razones para construir todo eso, pero aquí, entre Taurito y Mogán, tenemos una oportunidad de oro para mostrar que Gran Canaria y sus autoridades hacen algo también por el medio ambiente y a favor de una movilidad alternativa.

El futuro turístico y por tanto económico de Gran Canaria tendrá que ser sostenible o no existirá. Esto vale también para la infraestructura vial. Los excursionistas, paseantes, ciclistas, clientes de las casas rurales, visitantes de parques naturales, las personas que buscan el aire oceánico no contaminado y todos esos europeos que buscan escapar de sus ciudades contaminadas y saturadas de coches. Es con todos ellos con quien hay que construir el futuro económico de la isla.

El principal atractivo de nuestra isla ya no son las construcciones de hormigón sino su capacidad para presentarse como un lugar ecológico y sostenible. ¿Qué otro destino turístico puede mostrar un paseo costero tan espectacular?

Y todo eso con el menor gasto. Aunque la fijación del peñasco será de todas maneras necesaria, la puesta en marcha de un paseo sólo necesita la reparación del guardarrail a la altura de los desprendimientos. No hay que reconstruir un firme perfecto. El caminar no necesita asfalto. Los ciclistas pueden bajar de su bicicleta. Eso también es ecologismo.

Y, en las entradas y salidas de Taurito y Mogán la instalación de bloques de hormigón permitiendo un acceso estrecho con el fin de impedir el acceso a vehículos. Nada más de momento.

Más adelante se podría desarrollar el proyecto de ruta o paseo costero. Paseos prestigiosos como el Lincoln Road en Miami Beach o el High Line Park en Nueva York no fueron hechos en un día.

 

 

Joël De Keyzer

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