¿Quién pagará la nueva crisis global?

Lo peor es que, cuando se controle el virus, se nos obligará a hacer un nuevo esfuerzo a los de siempre para levantar la economía y, no lo duden, de ella saldrá fortalecido de nuevo el mismo sistema financiero de antes de la crisis”

Jesse Colombo, un analista financiero que predijo la crisis de 2008, durante una entrevista en el periódico inglés The Independent, vuelve a advertir sobre la crisis que él y otros del sector habían anunciado para 2019 o 2020.

La realidad es que en la anterior se señaló como culpable al sector bancario y la burbuja inmobiliaria que había creado. Eso, por supuesto, con la complicidad de grandes accionistas y otros cómplices que acapararon e insuflaron el mercado inmobiliario.

Según Colombo, “La burbuja inmobiliaria de EE.UU. se formó en cinco años. Hemos tenido 11 años de tasas de interés y estímulos bajos récord. Hemos tenido mucho más tiempo para que se formen esas burbujas, y hay muchas más”.

El que escribe este artículo no es un especialista en economía, ni siquiera un friki de estos temas, pero sí otro más de los afectados que alucina con las jugadas de los grandes capitales que marcan el camino de los gobiernos en el mundo capitalista; y, sin duda, un atento espectador.

Por eso mismo me asombra la fragilidad de la economía de los países productores, cuando una potencia como China frena un mes y su valía cae en picado arrastrando todas las bolsas tras ella. Que conste que no pongo en duda en ningún momento la peligrosidad de la pandemia que nos afecta o las duras medidas que se toman y su total pragmatismo para la protección de la salud humana. Sin embargo, y aquí es a donde quería llegar, el coronavirus y su afección económica puede ser la cortina precisa para tapar una regulación de mercado o la manera de afrontar esta nueva crisis. Lo peor es que, cuando se controle el virus, se nos obligará a hacer un nuevo esfuerzo a los de siempre para levantar la economía y, no lo duden, de ella saldrá fortalecido de nuevo el mismo sistema financiero de antes de la crisis.

Además, varios expertos entrevistados por The Washington Post, ratifican la advertencia de Colombo y señalan al sector financiero italiano como el eslabón más débil de la cadena global. Ya desde mediados de febrero, el sistema bursátil italiano mostraba las máximas caídas europeas, aunque los medios de comunicación españoles miraban hacia la bolsa de Londres y el efecto del brexit.

Estas son dos casualidades más: Italia es el país europeo más afectado por el coronavirus, mientras la bolsa de Londres es la preferida para los inversores estadounidenses.

Pero bueno, ya les comentaba antes que yo solo soy un testigo de los acontecimientos y un trabajador que se niega a desviar dinero público a la banca otra vez. Esperemos que la situación laboral no se complique de nuevo para las personas que vivimos en la parte de la producción y los gobiernos no nos vendan como esclavos para volver a engordar las carteras de siempre. Desde mi punto de vista, ya tenemos la experiencia muy reciente clara, como para dejarnos saquear cuando esté controlada la pandemia.

 

 Pedro M. González Cánovas




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