Teocracia

La Fiscalía abre diligencias contra el Drag Sethlas por un presunto delito contra los sentimientos religiosos”

Si en alguno de aquellos países señalados como “no libres” alguien se enfrenta a los valores dominantes, lo llaman héroe o heroína, y de inmediato le preparan un “merecido” reconocimiento. La solidaridad y el compromiso fluyen, al mismo tiempo que se desata la indignación y la condena internacional si ese alguien sufre algún tipo de represión, sin importar que pudiera estar justificada.  

Por el contrario, cuando son las costuras de “nuestro” sistema las que dejan entrever algo sospechoso en su interior, la cercanía -por lo general- no nos deja sentir el olor nauseabundo a flores putrefactas que destila el pensamiento único “totalizante” que nos gobierna y oprime. Y, pese a todo ese aire mefítico e insoportable, nos sentimos inmunes. Esas cosas del dogma, la fe y la obediencia no pertenecen a nuestro “tiempo civilizado”. Nos sentimos a salvo de la barbarie y el salvajismo. Distantes y deslumbrados por nuestra “elevada cultura” y, sin dudarlo, repetimos en voz alta el mismo mantra vacío:

Las teocracias pertenecen a un mundo lejano. Los fundamentalismos son cosa de otros. Nuestra cultura es superior. Somos razón y ciencia. Estado de Derecho. Libertad. Justicia. Democracia…”

 

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