Textos del Primer Congreso del MLNC II

La preocupación por el discurso político y su alcance social dinamizan una parte del debate que se desarrolla en el interior de las organizaciones independentistas canarias. Muchas son las preguntas que deben obtener respuesta: ¿hasta dónde debemos llevar nuestro discurso?, ¿qué elementos discursivos deben adquirir centralidad? o ¿cómo se consigue una opinión pública favorable a la liberación nacional?

El Primer Congreso del MLNC nos queda distante y lejano, pero muchas de las cuestiones que se plantearon y discutieron en aquellas jornadas de diciembre de 2000 siguen sobre la mesa. De esta forma, pensar de nuevo la independencia, llegar a una nueva militancia o la confrontación con el enemigo siguen siendo asuntos centrales. Cuestiones que se deben plantear, pero con un compromiso resolutivo claro. Sin duda, como se subraya en el texto que hemos seleccionado:

“(…) el MLNC necesita dejar de preocuparse por su agitada vida interior y buscar los cauces adecuados para salir de la marginalidad y fundirse con el pueblo”.

 

linea azulia

¿Hay que cambiar el discurso de la independencia?

Todos nosotros tenemos un discurso de la independencia que hemos aprendido y empleamos para convencernos y convencer a otros de la necesidad de la liberación nacional y social. Si analizamos cómo hablamos de la independencia con los demás, podemos comprobar que contiene distintos mensajes que se repiten en un esquema simple. La mayor simplicidad o complejidad de ese esquema que transmitimos al entrar al debate depende del desarrollo teórico y político del propio MLNC y determina directamente su mayor o menor aceptación en la sociedad y la opinión pública.

En los últimos veinte años se ha producido una atomización del MLNC en colectivos prácticamente irreductibles al consenso, en los que unas personas de mucho carácter y muchas necesidades emocionales se enseñorean sobre muy pocos militantes convirtiendo la política independentista en una caprichosa terapia de grupo. Cuanto más reducida es una organización, más particular es su discurso y más difícil llegar a acuerdos con sus militantes. Ante esta situación, la refundación del MLNC se ha hecho con dificultad, dando la iniciativa a los grupos más abiertos a la sociedad para agrupar a la gente que trabaja en el seno del pueblo. En La Gomera* no estaban todos los que son, ni eran todos los que estaban, pero el criterio de los promotores atendía más a la suficiencia del proceso, a que fuera suficiente, que a poner a todo el mundo de acuerdo antes de empezar. Cuanto más rompedora o personalista era la trayectoria, más pequeña era la dimensión de una organización y, por tanto, más irrelevante su contribución al proceso de construcción del MLNC.

Esto quiere decir que hay un momento para la integración de cada persona, cada organización o colectivo en el MLNC, y que ese momento tiene que ver directamente con su capacidad de trabajo real y su nivel de apertura a los consensos básicos. A pesar de la brevedad de la Declaración de La Gomera, ha habido diferencias sobre su contenido que impidieron, hasta ahora, sumar esfuerzos en el MLNC. Las dificultades no están sólo en el discurso de cada cual, sino en un déficit de habilidades sociales y emocionales para, simplemente, dialogar. Aquí se pierde la dimensión política del MLNC y entramos en el campo de la psicología, que no es, precisamente, para lo que estamos.

Resulta evidente, por lo tanto, que el MLNC necesita dejar de preocuparse por su agitada vida interior y buscar los cauces adecuados para salir de la marginalidad y fundirse con el pueblo. No es convenciendo a viejos militantes de ideas fijas como vamos a avanzar, sino cultivando una nueva militancia que surja de la sociedad canaria actual. Los militantes que necesitamos no están en las organizaciones del MLNC, sino ahí fuera esperando que los convenzamos de que este es su sitio para luchar por Canarias.

Pero para convencer hay que tener un discurso convincente, en una sociedad donde la actividad política se basa en la capacidad para crear opinión pública favorable y donde nuestro acceso a los medios de comunicación es muy limitado o está vetado. A pesar de esto, la situación marginal del independentismo en las Islas no se debe a la acción del oponente político, sino a causas internas de su dinámica en los últimos treinta años. Sea como fuere, son estas causas las que debemos abordar y resolver primero. El MLNC no puede responder al oponente en desorden y sin dirección, porque cualquier debilidad será utilizada para volvernos en contra a la opinión pública. Es al abordar este problema cuando surge la demanda de pensar de nuevo la independencia, separando los esquemas que reproducen la propia marginalidad en que han sido adoptados y consensuado otros que permitan llegar con más facilidad a amplios sectores de nuestro pueblo, pero manteniendo la línea básica de que Canarias es un sujeto de descolonización.

 

linea azulia

*Ver Textos del Primer Congreso del MLNC I

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