Atrapado en una caja de zapatos…

Reflexión sobre sentirse atrapado

Da igual que tipo de zapatos quepan en esta caja, porque realmente el que ha estado atrapado en ella, soy yo.  

Desde hace bastante tiempo he ido metiendo todos mis malos recuerdos, sentimientos negativos, miedos, frustraciones, engaños, malos amigos y alguna que otra miseria humana más en una pequeña caja de zapatos, donde es casi imposible moverse, cuanto menos, respirar.

Las palabras un día se las llevó el viento y de repente se hizo un silencio apto para reflexionar y hacer balance de lo hasta ahora vivido.

Así un día empecé a darme cuenta que a la única persona a la que le tenía que rendir algún tipo de cuenta era a mí mismo, pero, descubrí que ese yo al que he rendido y rindo esas cuentas es un tipo demasiado serio y exigente, estricto y sin la actitud dialogante que siempre necesité y para colmo me resultó un tipo demasiado arrogante. Me asusté, me asusté muchísimo y no pude parar de llorar en un buen rato, porque en ese momento, se desmoronó todo mi universo personal. Descubrí rabia, ira, miedos, rencores… Sinceramente, no me gustó nada.

He tenido que ir aprendiendo a hablar conmigo, a comprenderme, a aceptarme y he intentado ir analizando qué demonios ha pasado.

No sabía, ni siquiera imaginé nunca que yo mismo pudiera ser mi propio verdugo. Ahora, estoy empezando a aprender a perdonarme, para poco a poco ir vaciando esa caja de zapatos para que cuando esté completamente vacía la pueda llenar de todo el amor que sé que llevo dentro de mí.

Creo que no soy el único en esta situación, lo cual, me tranquiliza y me da esperanza…

Juan Antonio Gómez Jerez 

 

 

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