Elegía para mi hijo Tanausú
Me asalta el recuerdo de un niño de cuatro años, en La Palma, cuando, bajo su atenta mirada montamos una tienda de campaña para pasar unos días en Los Cancajos. Era una tipo canadiense y al verla en la arena, casi a la orilla de la marea, me dice: Papá ¿Cuándo ponemos el barco en al agua? Tuvimos que explicarle que ese “barco” era una tienda para dormir en ella. Con esa tienda y unos añitos más recorrimos los cuatro que entonces formábamos la unidad familiar -Bentejuí aún no estaba ni en proyecto- una buena parte de tierras europeas…
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