Las patronales turísticas, los productos locales, la competitividad y el mercado libre

El turismo es una actividad supersubvencionada que permite a una mayoría de hoteleros obtener enormes beneficios, por los que apenas pagan impuestos.

Si se pudieran hacer bien las cuentas en términos monetarios (algo no necesariamente relevante) veríamos que la actividad turística es antieconómica, en el sentido de que nos cuesta más de lo que nos da y además beneficia de manera muy injusta y desigual a diferentes sectores y personas.

Más concretamente:

La construcción de hoteles está más que subvencionada, como reconoció Adán Martín.

-Las campañas de promoción turística se financian con fondos públicos del Gobierno de Canarias, de los Cabildos y de los Ayuntamientos, algo que los hoteleros han conseguido que se vea como normal y natural, claro.

-Los salarios que pagan son muy bajos y las condiciones laborales son penosas, pudiendo subcontratar (y cesar impunemente) al personal a través de las Empresas de Trabajo Temporal, como denuncian continuamente las Kellys.

-Los impuestos que pagan los hoteleros son mínimos y si hay “algún imprevisto-desaguisado” como el de Thomas Cook, son el Gobierno de Canarias y el de España los que “tienen” que arreglarlo.

-Los costes ambientales derivados de los vuelos en avión son ignorados y exigen, además, que no se les aplique el impuesto sobre el combustible.

-Los daños ambientales por saturación de visitantes, hablo de lo que más conozco, el Parque Nacional de Las Cañadas y de Anaga (los turistas aparcan en las carreteras destrozando la vegetación), más el exceso de coches de alquiler, son también ignorados. Por cierto, ¿A qué espera la Consejería de Transición ecológica para aplicar, ya, planes de acceso controlado en vehículos colectivos a los espacios naturales? ¿A que le den permiso las empresas de coches de alquiler?

Y ahora se oponen a una subida en el AIEM porque encarece los productos con los que alimentar a los turistas porque, según ellos, les resta competitividad y distorsiona la libre competencia… ¿Seguro que esto no forma parte de algún monólogo de humor? ¿Qué es lo que pagan realmente los hoteleros?

¿Será que la actividad hotelera no se puede considerar como “producción local canaria”? Está todo muy claro, la competitividad y el mercado libre solo son etiquetas que los hoteleros usan para ocultar que ellos viven de las subvenciones públicas y que son unos auténticos “señoritos” que se denominan empresarios.

Todo este comportamiento lo explica perfectamente el economista norteamericano Steve Gorelick en su espléndido libro Small is beautiful, lo grande está subvencionado, pero choca tanto con lo que se repite habitualmente que nos cuesta muchísimo verlo.

 

Federico Aguilera Klink

Catedrático de Economía Aplicada de Universidad de La Laguna

Fuente: http://www.lacasademitia.es/




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