Los Presupuestos, la nueva política, los ultras y los rompedores de España

Se habla mucho de la caída de los Presupuestos Generales del Estado y de que eso nos va a traer nuevas elecciones, lo cual supone que un posible pacto entre las derechas duras podría colocarnos un gobierno reaccionario, al respecto cabría señalar:

  1. Difícilmente me parece aceptable la tesis de que la culpa es del independentismo. La pelota estaba sobre el partido actualmente gobernante, el PSOE. El PSOE, de haber tenido voluntad, habría podido llevar las negociaciones con los independentistas catalanes a un punto en que éstos aprobasen los presupuestos. Sin embargo, no tuvieron dicha voluntad. No llevaron a cabo una negociación y, cuando parecía que estaban dando pasos en esa dirección, rompieron dicha posibilidad por el simple hecho de que la derecha había convocado una manifestación. Si se hubiera querido, se podría haber realizado una negociación con garantías, con mediación internacional -como ha ocurrido en tantos otros conflictos-. Pero no, lo que se hizo fue ceder ante la convocatoria de la manifestación del domingo (Sánchez rompió el diálogo con el independentismo catalán incluso antes de que la manifestación tuviera lugar). De hecho, el PSOE, de haberlo querido, podría haber planteado incluso una reforma constitucional que permitiese encontrar una salida negociada del conflicto catalán. No hace mucho, de hecho, hablaban de eso, claro que por aquel entonces no gobernaban…

  2. Hagamos memoria (¡muy reciente!): El PSOE apoyó el 155 contra las instituciones catalanas del PP de Mariano Rajoy o, estos mismos días, apoyó que se dejase de investigar la corrupción del PP. El PSOE no es la alternativa democrática que necesita el Reino de España, de hecho es uno de los partidos que vertebran este régimen, su respaldo a los pilares centrales del mismo no necesita ser demostrado: su lealtad al régimen y su pertenencia al mismo son indiscutibles (férrea defensa de sus instituciones -como la monarquía-, de la unidad de “la patria”, de la gran banca y a toda la burguesía financiera -IBEX 35-, de su “orden democrático” producto de la reforma del franquismo en el 78, etc).

  3. Los presupuestos ni significaban un cambio de dirección en la política económica ni revertían los recortes, sus efectos y consecuencias. En realidad lo que había -y hay- con estos presupuestos era un acto declarado de campaña electoral, del cual, hay que decirlo, participó Unidos Podemos. De hecho tengo la sensación de que Unidos Podemos y los medios de comunicación afines a dicho partido han defendido estos presupuestos más que el propio Pedro Sánchez y todo el PSOE…son las voces de Unidos Podemos las que más reforzaron la idea de “los presupuestos más sociales de la historia”, “el giro social del PSOE”, “El PSOE giró 180 grados”, etc. Mientras que el PSOE, sobre estos mismos presupuestos, declaraban que “el sector empresarial español está protegido con estos presupuestos” . Que Podemos defienda más la gestión del PSOE que el propio PSOE dice mucho de la gran alternativa que supone “la nueva política”.

  4. La defensa de los presupuestos se ha hecho incluso acudiendo a la falsificación y la mentira. No son pocos los simpatizantes del PSOE y de Podemos a los que veo preocupados porque ahora no habrá “subida salarial ni de las pensiones por culpa del independentismo”, cuando resulta que esto es MENTIRA. Como indica el periódico español El País: “Los pensionistas sí seguirán cobrando el aumento de la pensión del 1,6% y del 3% en las mínimas, porque esa subida se aprobó por decreto ley el 28 de diciembre y no estaba dentro de la Ley de Presupuestos; los funcionarios también seguirán viendo cómo su nómina mejora un 2,25% con respecto al año anterior, porque también fue un decreto ley que se convalidó después en el Congreso, el 22 de enero; y el salario mínimo ya está en vigor desde el 1 de enero. Todas esas medidas siguen su curso.” Fíjense lo grave que es la situación: no sólo se defiende al PSOE de forma incondicional, sino que para defenderlo se hacen dos cosas: 1) se ataca, una vez más, al legítimo y democrático derecho del pueblo catalán de autodeterminarse; 2) se miente descaradamente, diciéndole a la clase obrera del conjunto del Estado que, por culpa de los malvados catalanes rompedores de España, no van a poder mejorar sus vidas. Con estos dos puntos lo único que se consigue es que la clase obrera refuerce y aumente su sentimiento chovinista españolista anti-catalán. Básicamente se empuja a la clase obrera a adoptar posturas abiertamente racistas contra los catalanes (sí, amigo posmo, existe el racismo entre blancos), y de este sentimiento es, precisamente, de donde la ultraderecha consigue muchos de sus votos…(aunque no exclusivamente de aquí, del supremacismo misógino también sacan mucha rentabilidad).

  5. Ante esta situación el PSOE, sin haber llevado a cabo ninguna política social de carácter progresista, puede presentarse como el voto útil de izquierdas frente al tripartito de derechas (PP, Ciudadanos y Vox). Es curioso, el PSOE, sin haber derogado la reforma laboral (lo cual supone que no existen garantías reales para que el salario mínimo sea un derecho que realmente se materialice), sin haber derogado la reforma de las pensiones, sin haber derogado la LOMCE, alineándose, además con la agenda imperialista estadounidense en Venezuela, y negándose a resolver el conflicto catalán de forma democrática, sigue siendo capaz de vendernos la moto de que son una fuerza de izquierdas. Y no sólo eso: llegan incluso a poder presentarse cómo la única alternativa con posibilidades de frenar a la derecha (¡¡fíjense qué bien la frena, que simplemente ante una convocatoria de manifestación cede a sus designios!!).

  6. Por último, me parece poco responsable decir que la derecha está fuerte por culpa del independentismo catalán. Por esa regla de tres, tendríamos que pedirles a los independentistas que moderen sus reivindicaciones para evitar que el fascismo se enfade y resurja. Pero, voy más allá, también tendríamos que decírselo a las feministas, ya que Vox sabe que su discurso contra la ley de prevención de violencia de género en particular, y contra TODAS las reivindicaciones feministas en general les proporciona muchísimos votos. No olvidemos que en la negociación andaluza Vox declaró que su antifeminismo era lo único que no estaban dispuestos a sacrificar, y vimos a Pablo Casado ceder y adoptar parte del discurso ultramisógino de Vox. También tendríamos que culpar al propio PSOE de reforzar al fascismo con la exhumación de los restos del ex-dictador Francisco Franco, que supuso una reacción de todas las organizaciones ultraderechistas del Estado. También tenemos que culpar a las organizaciones anti-racistas que critican la represión a los colectivos inmigrantes, que incluyen incluso el asesinato de seres humanos en “nuestras” fronteras, y que apelan al sentido de la solidaridad internacional hacia refugiados, etc. Lo que quiero decir es que, si aplicamos el criterio de que determinadas reivindicaciones (en este caso las independentistas) refuerzan a Vox, tendríamos que hablar de que son un conjunto de reivindicaciones las que lo hacen y ello nos podría llevar a “moderarnos” o “abandonar” algunas de estas reivindicaciones. Dicho de otra forma, nos lleva a maniobrar aceptando su “sentido común” ultraderechista, en lugar de construir nuestro “buen sentido” contra-hegemónico, antifascista, popular, democrático, feminista, anti-racista, autodeterminista, etc.

Cristian Sima Guerra




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