¡Mira, una persona sin hogar!

Observo con estupor, como a diario se hace uso de la situación de las personas sin hogar de mi Isla, como un arma arrojadiza contra los migrantes alojados en varios recursos alojativos, entre ellas las que se encuentran en el campamento de la vergüenza de Las Raíces.

De repente una ola de supuesta conciencia social inunda a cientos o miles de personas, que acaban de redescubrir que, en las calles de nuestras ciudades, en las cuevas de nuestros barrancos y las infraviviendas de nuestra Isla se refugian a diario cientos de personas que intentan sobrevivir cada día para ganarle unas horas a una muerte que posiblemente les visitara mucho antes que a otra persona que cuente con un hogar.

Estas personas han visto en el colectivo de personas sin hogar otro motivo para alzar su mantra: “Primeros los de aquí”; pero olvidando que esas personas ya llevaban tiempo y me atrevo a decir inclusive décadas deambulando por nuestras calles, alzando su voz para que las administraciones públicas y la sociedad los escuche. Sin embargo, ambas partes parecían inmunizadas ante el grito de desesperación del colectivo y si llegaban a escuchar lo que hacían la mayoría era ignorarlos con una mezcla de asco y miedo.

Y si digo “miedo”, esas personas que ahora se desgajan la garganta para que se ayude a la persona “Sin hogar” (eso sí al blanco, tampoco les da la voz para alzarlo por el colectivo en general) no lo hace por conciencia social, es más, si Canarias no viviera la excepcional situación de haberse convertido en la “Cárcel más grande del Estado español”, quizás serían la víctima propicia para ser apaleado, ninguneado y maltratado tanto físicamente como verbalmente por esas jaurías.

Por si no lo saben, Canarias ha visto como desde hace décadas el número de personas sin hogar ha ido aumentado, inclusive en épocas en las que los medios de comunicación más convencionales y partidos políticos nos lanzaban consignas de que vivíamos en un gran boom económico o que llegábamos a récord en números de turistas extranjeros alojados en los hoteles de las grandes cadenas internacionales.

Que las personas sin hogar no tengan recursos alojativos no es culpa del migrante, es culpa de una administración, que jamás ha sido capaz de poner los medios necesarios para satisfacer las necesidades habitacionales y que llevan décadas en la cola de comunidades autónomas que menos recursos destina a luchar contra la gran exclusión social a los que son sometidos.

La gran mayoría de los que gritan “ayudemos a nuestro pueblo, mira a ese pobre mendigo”, pasáis a menudo delante de al menos uno y estoy casi seguro de que cambias de acera para que no te pida un euro o aceleras el paso por si es “peligroso”.

Si alguna administración por casualidad se le pasará por la cabeza crear un recurso alojativo en su barrio, se lanzarían como posesos en busca de firmas del resto de la vecindad para parar esa “locura: “Quieren hundir a nuestro barrio”, tal y como ocurrió hace tiempo en un barrio de Santa Cruz de Tenerife.

Yo tengo una duda creo que vuestro odio no reside en su color o religión, los odias por pobres, porque la pobreza os da asco, si esas mismas personas llegarán en avión con carteras abultadas de billetes y cuentas corrientes llenas de dinero faltaría tiempo para arrodillarse y lamerles los zapatos como buenos lacayos.

Temo por las personas sin hogar de mi Isla, la situación con los migrantes pasará y poco a poco su número se irá reduciendo y entonces tendréis que buscar a un objetivo con el que desfogar vuestro rencor y al que culpabilizar de los males de la sociedad y sé que volveréis vuestras miras hacia esa persona que duerme entre cartones cerca de vuestro portal, que recibirá vuestro malos deseos y malos actos.

Si de verdad os preocupa la situación de las personas sin hogar, presionen a las administraciones, apoyen a las organizaciones que luchan por sus derechos o inclusive os animo a patear las calles y ofrecerles vuestra ayuda, pero dejen de culpabilizar a unas personas que han huido de su tierra en busca de una vida mejor y que por obra y gracia del “Gobierno más progresista de nuestra historia” se han visto encarcelados en Tenerife.

 

Jesús Cristóbal Socas Trujillo

 

 

 

Si quieres contarle tu historia a Jesús, no dudes en escribirle a jesusocastrujillo@gmail.com

 


 

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