Odisea por una vivienda digna en La Laguna

Un grupo de vecinos y vecinas de San Cristóbal de la Laguna dejan de recibir ayuda para pagar el alquiler de su habitación en la pensión Padrón y son emplazados a acogerse al recurso alojativo municipal Clemencia Hardisson

En el mes de noviembre del año 2020 varias familias laguneras fueron desalojadas de un edificio situado en el barrio de Taco del municipio de San Cristóbal de La Laguna. Ese mismo día, según Rubens Ascanio, primer teniente de alcalde y concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, todas ellas fueron reubicadas en un recurso alojativo de emergencia, aunque para algunos de los afectados, como señala Isabel Gutiérrez, esto no fue así, puesto que ella tuvo que dormir en un coche y dos de sus vecinos en un portón de la ciudad universitaria.

Finalmente, todos fueron alojados en la pensión Padrón, y así ha sido hasta el 22 de enero, día en el que la corporación municipal les avisó que dejaban de facilitarle esa medida habitacional y les emplazaban a acogerse al recurso alojativo municipal Clemencia Hardison, que abrió sus puertas el pasado 4 de enero y que cuenta con una capacidad para acoger a 30 personas.

Derechos elementales

Antes de continuar permítanme hablarles de los protagonistas de esta historia que actualmente están viviendo una auténtica odisea para poder conseguir acceder a uno de los derechos más elementales recogidos en la Constitución, como es el acceso a una vivienda digna.

Nos encontramos con un perfil socioeconómico muy vulnerable, personas que luchan como titanes cada día para poder cubrir sus necesidades más básicas y que en ocasiones se han encontrado sin un pedazo de pan con el que poder apagar el hambre.

La mayoría de estas vecinas tienen un ingreso regular, aunque insuficiente para acceder al mercado del alquiler e inclusive una de las afectadas podría pagar un alquiler, pero le llegan a solicitar un año de pago por adelantado al no poder entregar un aval. De la misma forma, la mayoría están afectados por alguna enfermedad grave que les impide poder realizar algún trabajo, dada la gravedad de su afección. Con todo esto, podrán ver que nos encontramos con un perfil socioeconómico muy vulnerable, personas que luchan como titanes cada día para poder cubrir sus necesidades más básicas y que en ocasiones se han encontrado sin un pedazo de pan con el que poder apagar el hambre que les devora las entrañas, y que temen que en breve estarán sin un techo que les cubra de las inclemencias del tiempo.

Cuando el pasado lunes hablé con ellas, pude ver como la desesperación impregna sus almas ante la incertidumbre del qué pasará o si podrán continuar conviviendo juntas, dado que entre ellas han creado una comunidad y una red de apoyo mutuo que temen perder si les obligan a entrar en el recurso alojativo y son separadas. Me relatan sus conversaciones con el concejal Ascanio y sus sensaciones; sienten que están menoscabando su dignidad dada las restricciones que hay dentro del recurso alojativo. Los medicamentos son controlados por la enfermera del recurso y sus ingresos por la trabajadora social, no pueden tener sus pocas pertenencias en las habitaciones sino en taquillas externas, y existe un horario extremadamente estricto para su aseo, alimentación e inclusive solo pueden hacer uso de la lavadora y secadora una vez al mes para lavar toda su ropa.

Rubens Ascanio es primer teniente de alcalde y concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna.

No somos delincuentes

“No somos delincuentes, somos personas golpeadas por infortunios de la vida, que nos ha llevado a esta situación, no nos negamos acceder y pagar un alquiler, pero los precios son prohibitivos y en caso de poder pagarlo no contamos con ninguna persona que nos pueda avalar dado que ni siquiera el ayuntamiento puede (o quiere) hacerlo” lamentan.

Estos vecinos no entienden el trato que se les ha dispensado desde el área de Bienestar Social del Ayuntamiento lagunero. De hecho, han planteado numerosas alternativas, pero todas ellas han caído en saco roto ante la supuesta imposibilidad de llevarlas a cabo por parte del consistorio.

Ante esto preguntó al concejal Ascanio sobre esta situación y las quejas planteada por sus convecinos, y me dice que han facilitado el acceso al recurso alojativo inaugurado recientemente: el recurso alojativo municipal Clemencia Hardison. “El mejor recurso alojativo de este tipo de toda Canarias”, esto me lo dice de manera reiterativa; y que, según insiste, “cuenta con un personal de primera categoría para cubrir sus necesidades, desde enfermeras hasta trabajadoras sociales, que les realizarán itinerarios personalizados”.

Más sombras y claroscuros que luces”

Esto me plantea numerosas dudas, veo más sombras y claroscuros que luces, entiendo que es un recurso de emergencia que no está pensado para largas temporadas, no sé si será el “mejor recurso alojativo de toda Canarias” pero sí sé que no podemos tratar a estos vecinos como si estuvieran en un tercer grado permanente mientras estén en este espacio.

No podemos tratar a estos vecinos como si estuvieran en un tercer grado permanente…

Me plantea dudas el saber que nuestros gobiernos no están planteando medidas para personas cercanas ya a la edad de jubilación o sin posibilidad de trabajar por problemas de salud, y que se encuentran en situación de sinhogarismo, quizás sea hora de replantearse que las corporaciones municipales en estos casos puedan actuar como avalistas.

Quizás soy un loco idealista, pero hay que hacer más desde todos los ámbitos para evitar estas situaciones y, sobre todo, cuando están de por medio menores de edad, personas de edad avanzada y enfermos, no sirven de nada este tipo de recurso si no somos capaces de visualizar a medio/largo plazo una solución, si no somos capaces de implementar protocolos para detectar y evitar que se llegue al sinhogarismo.

Jesús Socas Trujillo




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