Tenerife y las zancadillas a una fórmula eficiente de movilidad: el coche compartido

“En fin, yo no sé si esta es la Isla que queremos o no, pero evidentemente y a la vista de que los que venían a cambiarlo todo sólo apuestan por más de lo mismo, piche y catenarias fundamentalmente que cualquiera diría que es contradictorio, pero en su mentalidad en absoluto”

Entre las quince medidas chorra que Carlos Alonso propuso en el pleno del Cabildo de Tenerife en el verano de 2017, ninguna de ellas lógicamente cumplida a día de hoy que se sepa pese a que las apoyó todo el mundo (acaso alguna subvención para aquí o para allá supongo ¡porque íbamos a tener hasta la planta fotovoltaica más grande del mundo –MEDIDA 13– del tamaño de varios aeropuertos!); estaba la de una especie de BlaBlaCar (ellos lo llaman ten+movil y los sitios están ahí todavía para el que no se lo crea que por otro lado es lo normal) que, patrocinado por el Cabildo no se lo pierdan, debía fomentar el uso del coche compartido para acudir al trabajo.

Ellos no lo saben, cómo lo van a saber si no tienen ni la más zorra idea de nada ahí metidos en el palacio insular o donde sea porque están por todas partes- en lujosas oficinas con aire acondicionado, pero eso es una práctica no sólo generalizada sino sobre todo absolutamente imprescindible para centenares de trabajadores de educación, sanidad, construcción (la poca que va quedando) o la propia hostelería en ese Sur. A los díscolos en los últimos años les ha obligado la necesidad debido a los precios de los carburantes y los ajustes de salarios en algunos sectores, como en agricultura, pero eso ya está medio desaparecido y modernísimas naves para el empaquedado y clasificación de tomate se utilizan ya para alquiler de coches. Ahora de gigantesco almacén de coches básicamente.

Al BlaBlaCar chicha nos apuntamos, no se lo pierdan que desarrollaron la aplicación y todo, los compañeros que compartíamos coche ese año (principios de 2018) en lo que se suponía que era un periodo de prueba por el que te ofrecían aparcamiento gratis en los intercambiadores Santa Cruz y La Laguna, así como viajes gratis en tranvía y demás. Se trataba de que te geolocalizaban por el móvil y si efectivamente se comprobaba que ibas al mismo sitio con la misma gente de manera habitual pues ¡premio! Pero nada, tonterías, nunca más se supo.

Pero fuera de las chorradas propias de nuestros políticos, y muchas veces de los técnicos que les comen la cabeza con boberías probablemente por aburrimiento general, lo cierto es que el coche compartido es una realidad que está ahí y ni el tren va a ser capaz, ni muchísimo menos, de sustituirla. Imagínense cuatro profesores que trabajan en Vilaflor y pongamos que uno vive en Tegueste (me suena hasta que un director era de ahí), otro de La Laguna, un tercero de Santa Cruz y el último de Güímar. Y, aunque a mucha gente le pueda parecer increíble, lo habitual es que el de Tegueste se encuentre con el de La Laguna, qué les digo yo, en la antigua estación de San Benito, desde donde por cierto salen algunas guaguas discrecionales para ese sur fundamentalmente de maestros tanto para colegios e institutos públicos como para algún gran concertado.

Pudiera ser que el de Santa Cruz suba a La Laguna y comparten por turnos coche hasta el cruce del Puertito de Güímar, podría ser, y de ahí se van a Vilaflor en unos 400 trayectos (ida y vuelta) compartidos por curso escolar. Ni con trenes ni con guaguas nada de eso es viable, de hecho, en asunto de docentes el tren del sur sólo vendría bien a los mismos que cogen la guagua verde actualmente, los únicos, que son una buena parte de los docentes de Los Cristianos, tanto en centros de primaria como de secundaria, a los que les cae cerca la parada. A nadie más, olvídense de eso, yo he estudiado todas las combinaciones habidas y por haber de TITSA y eso para un docente no es viable. Y con el tren peor porque para en cuatro sitios y ya.

¿Dónde se hacen los intercambios? Pues en varios sitios, pero no hay ninguno que yo conozca donde no haya habido conflictos. A los socios del Círculo de Amistad en Barranco Hondo les molesta horrores que utilicen el aparcamiento que ellos dicen que es privado, qué sé yo, pero hay centenares y los días laborables pues la zona donde aparca esta gente no molesta a nadie. Pero les incomoda y tienes que andarte con cuidado porque te echan el coche arriba, literal. Cuando se hacía en determinadas calles de Radazul (después de la remodelación de la autopista más complicado) era peor porque era cosa que odiaban los vecinos, les quitabas ahí sí aparcamientos, y te podías encontrar con cualquier cosa a la vuelta. En los aparcamientos de Alcampo ha habido épocas donde ponían problemas, ahora creo que no, y en la estación de San Benito pues te encuentras con la historia de unos señores que a la vuelta quieren que les pagues y en fin…

Y nos pongamos como nos pongamos, nos guste más o menos, no hay nada que se haya inventado que sea más sostenible que esto para una Isla donde no es sencillo por la dispersión. Pero hete aquí que Cabildo de Tenerife, amén de sus machangadas y tal, jamás ha hecho nada por habilitar espacios para el intercambio de vehículos, con una camarita que dé seguridad porque en el Círculo comenzó la rotura de cristales hace un par de años. No, a lo que funciona sin que ellos hayan aportado nada pues zancadillas y dificultades, a lo que no tiene futuro de ningún tipo y que nos lleva a la ruina, como el tranvía que todavía estamos pagando y que es muy bonito y tal pero ha arruinado a TITSA, que aporta a la Isla entera y no a unos cuantos privilegiados y no ha supuesto un solo viajero de más, al contrario, en transporte público porque la sangría de TITSA ahí metida en el atasco con los coches siempre superó a la ganancia de Metropolitano. La gente no se lo cree, pero eso son sólo cifras y se puede ignorar, pero discutir poco.

En fin, yo no sé si esta es la Isla que queremos o no, pero evidentemente y a la vista de que los que venían a cambiarlo todo sólo apuestan por más de lo mismo, piche y catenarias fundamentalmente que cualquiera diría que es contradictorio, pero en su mentalidad en absoluto, está clarísimo que es lo que nos tenemos que tragar acaso por décadas, con lo que obviamente es lo que veremos un par de generaciones como mínimo hasta que el sentido común se imponga a base de tortazos. Supongo, otra no queda.

Juan Jesús González

Fuente: noincineraciontenerife.wordpress.com




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