¿Un artículo propio de OK Diario? Una respuesta necesaria a Jon Iñarritu, diputado por EH Bildu

La crítica humanitaria no es necesariamente nociva. Puede ser muy útil, pero sólo si se la acompaña de una crítica política adecuada

Recientemente escribí y se publicó en este medio un artículo de opinión titulado “¿Qué son los inmigrantes para los partidos de izquierdas de la metrópoli?, ¿simples objetos?, ¿animales domésticos? “en el que exponía una crítica política a la visita y “denuncia” que hizo Jon Iñarritu en su visita a los campos de concentración de inmigrantes en Las Raíces y Las Canteras, en la isla de Tenerife.

El señor Iñarritu, de EH Bildu, respondió muy brevemente (señalar que fue vía tuiter, una red que no da espacio para respuestas extensas) y enlazó un artículo donde se exponía más desarrollada su crítica y denuncia)

Iñarritu, las migraciones, el humanitarismo y la crítica política

Si analizamos con detalle las críticas de Iñarritu en el artículo enlazado y reflexionamos sobre ellas veremos que, en realidad, mi crítica no sólo es acertada, sino que, además, está totalmente vigente, a pesar de que este señor lo niegue. Vayamos a ello. Iñarritu denuncia:

–          Condiciones de hambre y frío en los campamentos.

–          La baja calidad de la comida.

–          Que los migrantes padecen una situación de incertidumbre sobre su situación y que tienen dificultades a la hora de solicitar asilo.

–          Que solo hay seis abogados (cuatro en Las Raíces y dos en Las Canteras) y no dan abasto, de modo que la asistencia jurídica no está garantizada, al menos en tiempo y forma.

–          La escasez de personal sanitario, concretamente, de especialistas en salud mental (cuatro psicólogos en Las Raíces y ninguno en Las Canteras).

Tras exponer estas denuncias el diputado vasco concluye que:

–          Lo que ha visto se parece a “un reality show de supervivencia, con hambre y frío y con problemas de tensión y de convivencia ante la incertidumbre”.

–          Que “realizar macrocampamentos no es la mejor idea si se tiene en cuenta que estas personas no han venido a quedarse en Canarias y que los puestos habilitados para ayuda humanitaria en la Península ‘están vacíos’, por lo que lo lógico sería derivarlos”.

–          Que va a plantear al Gobierno central si piensa aumentar la dotación de personal ante las quejas planteadas.

–          Que “el asunto migratorio es ‘poliédrico’ y fundamentalmente, humanitario, y como tal se debe resolver”.

El problema del señor Iñarritu es que realmente cree que este artículo del diario.es demuestra que su crítica política existe y que, además, es contundente con el Gobierno español y su política migratoria (tan contundente que en vez de condenar los campos de concentración se contenta con señalar que “”realizar macrocampamentos no es la mejor idea”). Por eso considera “falsa, falaz y propia de okdiario” mi crítica. Pero, ¿es lo mismo la crítica humanitaria que la crítica política?, ¿hay realmente crítica política alguna al Gobierno español en su denuncia?

Evidentemente no, no es lo mismo una crítica política que una crítica humanitaria. La crítica humanitaria es aquella que rechaza las injusticias y crueldades a las que se someten a los seres humanos sin asumir una perspectiva política, mucho menos transformadora. En este sentido, el humanitarismo se fundamenta en postulados «prepolíticos» que, sin plantear y cuestionar las estructuras de poder (de hecho, ni las nombra), apela a ideales como derechos, dignidad, etc. Es decir, si vamos a los términos marxistas, el humanitarismo vendría a desear acabar con las injusticias dentro del actual marco capitalista e imperialista (algo similar y próximo a lo que Marx y Engels denominaban “socialismo burgués o conservador” en el Manifiesto Comunista). El humanitarismo está vinculado al asistencialismo y a las ONGs, de modo que participa activamente en la reproducción de las estructuras globales y en el apuntalamiento de los intereses de los actores internacionales predominantes en el juego de la geopolítica.

Así, el humanitarismo propone solventar la pobreza lanzando programas locales específicos de ayudas al desarrollo, de proyectos empresariales comunitarios (que con frecuencia compiten con proyectos creados desde abajo por movimientos sociopolíticos de izquierda1) o construyendo infraestructuras educativas esenciales. En materia migratoria el humanitarismo propone que ésta se gestione respetando los derechos humanos y valorando la dignidad de las personas. Es decir, el humanitarismo rechaza gestiones migratorias nocivas, reaccionarias y racistas como la que vivimos actualmente en Canarias, pero sin denunciar las estructuras económicas y políticas local, estatal y global que, precisamente, genera este tipo de gestiones. Por ello, el humanitarismo nos presenta una crítica desprovista de todo contenido político, especialmente si hablamos de contenido político transformador y rupturista. De este modo, el humanitarismo cree que pueden erradicarse las gestiones migratorias racistas sin señalar, denunciar, ni erradicar las estructuras de poder racistas, imperialistas y colonialistas. Y es justo esta concepción la que nos transmite el señor Iñarritu en su “denuncia” y de forma muy evidente. Pues dice que “el asunto migratorio es poliédrico y fundamentalmente humanitario, ¡¡y como tal se debe resolver!!”. Se puede decir más alto, pero no más claro. El tema migratorio es exclusivamente humanitario, y se debe resolver en ese plano. ¡Nada de hablar de política, señoras y señores!

Como vemos, la crítica humanitaria de Iñarritu no atenta contra los fundamentos del régimen borbónico reaccionario, ni contra las relaciones de poder que lo definen; no atenta contra los fundamentos del imperialismo español e internacional en África (EEUU, UE), ni con las relaciones de poder entre clases y pueblos que lo definen. No obstante, ¡esto es justo lo que señala y denuncia la crítica política transformadora y consecuente! (esa que no se ve por ningún lado en su denuncia expuesta en el diario.es, señor Iñarritu).

Pongamos un ejemplo de cómo sería una denuncia política sobre la actual “gestión migratoria”. Imaginemos que en España gobierna el Partido Popular con Pablo Casado de presidente del gobierno español (esperemos que esto se mantenga en nuestra imaginación y nunca se convierta en realidad). Pongamos que este gobierno del PP hace exactamente las mismas políticas migratorias que estamos viendo ahora. Pues posiblemente en un escenario así, la crítica política de la izquierda vendría a ser algo así: “Señores del PP, he estado en Canarias viendo los resultados de sus políticas. Debo decirles que son ustedes unos fascistas y unos racistas, pues han creado campos de concentración en Canarias en pleno siglo XXI, vulnerando los derechos fundamentales de los inmigrantes y demostrando que para ustedes los africanos no son personas. Desde EH Bildu exigimos la dimisión inmediata de los ministros de migraciones e interior y anunciamos que hemos elaborado un informe que recoge las vejaciones y violaciones de derechos de los migrantes para poner las denuncias donde corresponda y donde sea necesario. Este gobierno tiene en EH Bildu un enemigo declarado, sus políticas son criminales, racistas y supremacistas blancas, son ultrareaccionarias y, no se olviden, están acompañadas de políticas policiales en los campamentos y de colaboración activa en el saqueo y empobrecimiento de África, pues extorsionan a países africanos para arrancarles acuerdos de devolución, aumentan la presencia policial en estos países para el control de fronteras (lo que les convierte en colaboradores activos de la política racista de la ‘Unión Europea fortaleza’), ayudan a Francia a invadir Malí militarmente, y colaboran con Assimi Goita, un golpista vinculado a Trump y el Pentágono, saquean el banco pesquero de Senegal, arruinando completamente su economía y, por si fuera poco, han militarizado ustedes el Estrecho y el Alborán. Además, su policía hace redadas racistas en los aeropuertos y hasta le arrebatan el pasaporte a algunos migrantes para impedir su salida, ¡¡esto es intolerable y no vamos a parar de denunciarles hasta que esto se acabe!!”. Es decir, sería una crítica profundamente política, crítica, contundente y opositora. Pero ah, resulta que como gobiernan PSOE-UP, algunos han decidido hablar de “¡falta de agua caliente, de frío, de escasez de comida, de falta de personal sanitario, de que se mejoren las cosas en los campamentos!, de plantearle al Gobierno central si piensa aumentar la dotación de personal (así, literal, preguntarle a un gobierno racista sin denunciarlo y en plan colegueo) y que a todo este racismo estructural e institucional del Régimen, el Estado y la UE, ¡¡se le dé una solución “humanitaria”!!”, dejando completamente de lado toda la crítica política que hace falta hacer, que es obligatoria para todo progresista simplemente por principios (aunque “nuestros” diputados canarios nunca hayan ido a País Vasco, ¡es una cuestión de principios democráticos!). Pero no, han dejado la crítica política a Coalición Canaria, el PP y VOX. Un error enorme que pagaremos todos.

Señor Iñarritu, sigo sin ver ápice de crítica política alguna en su viaje a mi tierra. La crítica humanitaria no es necesariamente nociva. Puede ser muy útil, pero sólo si se la acompaña de una crítica política adecuada. Los progresistas de todo el Estado español (y de cualquier parte, en caso de tener noticias sobre ello y capacidad para denunciar de algún modo) tenemos la obligación de denunciar que han convertido a Canarias en la cárcel de inmigrantes más grande del Estado, como lo denunciamos desde todos los puntos y territorios de la UE cuando ocurrió en Lesbos (y que yo sepa ningún diputado de Lesbos ha venido nunca a Canarias, señor Arencibia, pero corríjame si me equivoco). Tenemos la obligación de denunciar que el Régimen reaccionario imperante en España (que encima oprime a nuestros pueblos) es racista por definición, como lo es la Unión Europea, y que el gobierno de coalición “progresista” está ejecutando estas políticas con impunidad, porque este Estado está atravesado por unas relaciones de poder de clase muy claras, en las que la clase obrera migrante es el sector social más explotado, oprimido y deshumanizado de todos. Sin señalar y denunciar lo expuesto (y más cosas que por no extenderme demasiado me estoy dejando en el tintero) la crítica es insuficiente, inútil y supone, desde el punto de vista de los hechos, ser conciliador con el régimen, con el Estado y con el gobierno pseudoprogresista que aplica políticas migratorias propias de la ultraderecha.

Por eso respondo a la segunda pregunta (“¿hay realmente crítica política alguna al gobierno español en su denuncia?) que no hay crítica política alguna en su denuncia. Todo lo que expone usted sobre las problemáticas en los campamentos me parece bien que lo señale, y necesario, pero lo ha hecho desde el humanitarismo y desde la conciliación con el sanchismo. ¡Ni siquiera pide la dimisión de Grande Marlaska después de haber presenciado las consecuencias de sus políticas criminales! Así que antes de vincularme a okdiario, reflexione sobre su viaje a mi tierra, su denuncia y entienda la decepción y el cabreo que tenemos quienes hemos depositado el voto y la confianza en una confluencia de la que su partido era miembro. El Gobierno español se merece una crítica política contundente y que los soberanistas de izquierdas le hagamos una férrea oposición, al menos en esta cuestión.

Nativa o extranjera, la misma clase obrera.

 

Cristian Sima Guerra

1Al respecto recomendamos leer “Imperialismo y ONGs en América Latina” del sociólogo James Petras.

 


Un comentario en “¿Un artículo propio de OK Diario? Una respuesta necesaria a Jon Iñarritu, diputado por EH Bildu

  • el 28 de marzo de 2021 a las 5:50 pm
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    Creo que en EH-Bildu, por mor del cortoplacismo y con su apoyo a una “izquierda progresista” española, la estrategia ha desbordado y arrinconado a la ideología. En corto espacio de tiempo ha pasado de una línea dura de oposición al Estado que conformó el régimen del 78 a una colaboración estratégica, incluyendo el total silencio ante el infumable mantenimiento del sistema monárquico por parte del Gobierno español del PSOE.

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