Carnaval, calima y responsabilidades políticas

El problema no eran solo los vientos huracanados, el problema era todo lo que viene con la calima. A los incendios, que nos dejan el “alma encogida” por el sufrimiento y el dolor de tanta gente y las pérdidas de todo tipo, se suma un aire contaminado muy peligroso, pues como se ha señalado en diversos medios: “las cifras duplican o casi duplican los 500 puntos a partir de los cuales ya se considera que la contaminación del aire es peligrosa para la salud de las personas”.

Unas circunstancias estas que la AEMET ya había previsto con antelación, por lo que no se explica que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife -con Patricia Hernández (PSOE) al frente- no suspendiera los actos del denominado Carnaval de Día (que, por cierto, duró hasta las seis de la mañana del lunes). Por razones que desconocemos y atendiendo a una denominada “comisión política y técnica”, desactivaron el Plan Municipal de Emergencias decretado el sábado.

Por su parte, el Cabildo de Tenerife, presidido por Pedro Martín (también del PSOE), hizo públicos diversos comunicados sin entrar a valorar, de forma particular, el asunto de las miles de personas que en esos momentos abarrotaban el carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Un tema que debió tener la misma trascendencia que el resto de incidentes del día. El Cabildo no ahondó de forma contundente (el Ayuntamiento directamente lo obvió) -esa es la sensación que tenemos- el asunto de tener a miles de personas exponiéndose en las calles de Santa Cruz a diversos agentes contaminantes; porque no solo se trata de polvo o tierra en suspensión, se trata de trazas de sustancias químicas contaminantes que emiten las centrales térmicas y refinerías de Marruecos, Argelia y Túnez. El aire de Canarias era considerado este domingo como el más contaminado del mundo.

Un comunicado “urgente” de última hora

A última hora, cerca de las once de la noche, el Cabildo de Tenerife -usando las redes sociales-, lanzaba un comunicado en el que se desmarcaba del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, insistiendo en que ellos habían desaconsejado desde primera hora del domingo la celebración de los actos del carnaval y que habían recomendado a la población “no salir de sus casas”. Sin duda, un extraño comunicado de última hora en el que el Cabildo parece querer “curarse en salud” y señalar al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife como único responsable de que se celebraran los actos del carnaval y de cualquier consecuencia devenida de que miles de personas estuvieran expuestas a la contaminación atmosférica durante horas.

Un comunicado urgente, pero -al parecer- de una extraña urgencia, puesto que debió salir desde el momento en el que el Ayuntamiento decidió celebrar los actos del Carnaval de Día y no a la hora que salió. Una urgencia de “última hora” que solo se puede entender como el desmarque de posibles responsabilidades políticas o judiciales futuras. 

Pero al tiempo que “urgente”, el comunicado fue efímero, puesto que –también con urgencia- fue retirado de las redes y el desmarque de última hora que señalaba con el dedo al Ayuntamiento de Santa Cruz se convertía, como suele ser habitual en esta tierra, en algo grotesco y vergonzante. Manus manum lavat.




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