El Gobierno de los negacionistas

El negacionismo está de moda, y se pueden elegir diferentes ramas o seres mitológicos según las creencias e ideología de cada uno: la conspiración comunista china, la vacuna con microchip de Bill Gates, el engaño del lobby de las mascarillas, o mi preferido, Canarias como destino turístico seguro.

Se trata de un discurso negacionista con financiación, numerosos altavoces y canales de difusión, apoyo de autoridades científicas, y lo que es más importante, capacidad de decisión política. Como todo discurso negacionista, se basa en una serie de mantras, de ideas fijas que no pueden verse alteradas por los hechos o la realidad. El representante o portavoz principal de esta secta tan poderosa en Canarias es Ángel Víctor Torres. Y digo representante o portavoz, porque decir líder es sumamente incorrecto, Torres no lidera nada, ni decide nada, solo transmite el mensaje que le dictan los que realmente mandan en Canarias. Pero bueno, jerarquías aparte, repasemos los principios de esta nueva religión:

El representante o portavoz principal de esta secta tan poderosa en Canarias es Ángel Víctor Torres. Y digo representante o portavoz, porque decir líder es sumamente incorrecto, Torres no lidera nada, ni decide nada, solo transmite el mensaje que le dictan los que realmente mandan en Canarias.

– 1. No es necesario restringir la movilidad desde zonas de riesgo hacia Canarias:

Este principio lleva inalterado desde el inicio de la pandemia, salvo si esas zonas de riesgo no se corresponden con países emisores de turismo hacia Canarias o España (México, Perú, Brasil, Estados Unidos…). El turismo británico ha sido bienvenido en todo momento –salvo en el estado de alarma porque no podían- incluso en los peores momentos de su curva epidémica, igual que el alemán, el italiano, o peor aún, el turismo español procedente de auténticos epicentros del coronavirus en Europa, como Madrid, Cataluña, Aragón, o País Vasco. De esta forma, encontramos la primera pata de este discurso negacionista: restringir la movilidad sí es efectivo, pero no por criterios sanitarios, sino económicos.

– 2. El virus no está cómodo en Canarias:

Canarias tiene algo más de dos millones de habitantes. En el momento en el que se escribe esto, Canarias ya rebasa los 9.000 casos totales, y cuenta 186 fallecidos a causa de la pandemia. El discurso negacionista oficial es que los datos de Canarias han sido envidiables en todo momento, y que incluso ahora, estamos en una situación muy buena, lo que no nos dicen es con qué situación están comparando la nuestra. Uruguay tiene un millón de habitantes más que Canarias, y cuenta 1.669 casos en total, con 45 fallecimientos. Vale, las comparaciones son odiosas. Hace pocos meses, estaban convencidos de que nuestro clima veraniego le pondría las cosas difíciles al virus –a pesar de que la evidencia en países mucho más calurosos que Canarias ya indicaba que eso no era así- y ahora, en pleno septiembre abrasador en Las Palmas de Gran Canaria, la incidencia del virus compite con la de los barrios más afectados de Madrid. No sé, a mí me parece que el virus está en su salsa.

– 3. El virus ya no circula en nuestras calles:

Está es buena, porque es posible que en algún momento fuera casi verdad. Ya en los últimos momentos del confinamiento, allá por mayo, las autoridades sanitarias que aconsejan al Gobierno de Canarias afirmaban que el virus ya no estaba suelto por ahí, haciendo de las suyas. Estábamos en mayo, y el Gobierno de Canarias presionaba a sus jefes del gobierno central con aquellas historias del calendario propio para la desescalada. Se apelaba a los buenos números que presentaba el archipiélago por esas fechas, con la curva de contagios prácticamente doblegada, y un rastreo y control bastante efectivo, tanto de los casos activos, como de los pocos casos importados que llegaban en esos momentos. Finalmente, la desescalada llegó cuando llegó, y lo cierto es que parecía que el virus había sido arrinconado de forma efectiva, incluso en una isla tan castigada como Tenerife. Los que somos residentes mentiríamos si decimos que no pasamos un junio relativamente tranquilo en cuanto a nivel de contagios, con un relajo bastante evidente de las medidas, numerosas reuniones familiares, asaderos, fiestas, etc. Los bares empezaban a llenarse. Obviamente, los negacionistas del gobierno de Canarias ignoraron el principal factor que explicaba ese bajo nivel de contagios, que no es otro que el confinamiento y la restricción de la movilidad, claves para aprovechar la potencialidad de aislamiento de las islas en la lucha contra epidemias. Ignorando eso, se utilizó como atractivo turístico, sin caer en la paradoja que supone apelar al aislamiento para atraer el mayor número de gente posible.

– 4. No es necesario establecer la obligatoriedad del uso de mascarillas:  

Al hilo del principio anterior, Canarias resistió hasta convertirse en la última comunidad autónoma en establecer el uso obligatorio de las mascarillas. Los argumentos, como siempre, peregrinos. La realidad es que Canarias, en esos momentos, estaba en la fase inicial de esta segunda oleada de contagios tras el confinamiento, y establecer esta medida suponía un problema para un sector turístico que ya solo contaba con Canarias para salvar la temporada de verano.

Ante el mayor reto al que se enfrenta esta tierra en su historia reciente, y la inmejorable oportunidad de forzar un cambio de rumbo y diversificar la economía, los partidos supuestamente progresistas no han propuesto otra cosa que negación del problema y huida hacia adelante, es decir, reactivación improvisada y a lo loco de la industria turística y del ocio.

– 5. Los turistas, ni vienen contagiados, ni se contagian, ni contagian a los demás, SON INMUNES:

Este es, con toda seguridad, el principio más importante e inamovible de esta teoría del negacionismo. Los casos importados por el turismo no existen, salvo cuando es tan cantoso que es difícil esconderlo, como la turista catalana de La Graciosa. Lo que supone un tabú siquiera insinuar, es que los casos importados por el turismo hayan causado brotes. Eso es imposible, los turistas son todos, absolutamente todos, extremadamente responsables. No tienen contacto con nadie (todos los canarios sabemos distinguir a los turistas porque van en burbujas) y ni siquiera hablan, o respiran, por lo que es imposible que transmitan nada. Además, fueron sometidos a un cuestionario y un test visual en el aeropuerto, con lo cual, está totalmente garantizado que no suponen ningún riesgo de contagio. Eso de los test PCR en origen es una medida inútil que solo están tomando países con datos mucho mejores que el nuestro. A veces a este grupo negacionista le sale algún elemento rebelde entre sus filas –puede que haya alguna que otra lucha intestina dentro de esta gran secta, como el doctor Serra, cuando no habla para los medios de comunicación canarios parece descuidarse y salirse de las pautas del negacionismo, dejando caer que el super rebrote de la zona de ocio de Farray, en Las Palmas de Gran Canaria, se debe a la presencia de unos turistas procedentes de alguna zona de España.

Portada del diario La Provincia del 4 de junio de 2020

– 6. El virus no se mueve con el turismo, lo traen las pateras y aparece por generación espontánea en reuniones familiares y botellones:

Vale, es verdad, el principio 6 es totalmente incompatible y contradictorio con el principio 3, pero es que es una teoría negacionista, si le pides coherencia el problema lo tienes tú. Una vez se abrieron los aeropuertos, y empezaron a subir otra vez el número de casos, tuvimos un pequeño período en el que se nos informaba con mucho detalle del origen de estos casos. Destacamos la precisión con la que se dan los datos de los inmigrantes y, sobre todo, el caso importado por un canario residente en México (pudo venir por ser residente canario, porque, recordemos, México estaba vetado) auténtico caso anecdótico elevado a idiosincrasia irresponsable del pueblo canario. En el caso de los inmigrantes, el gobierno negacionista de Canarias empezó sembrando esas semillitas de odio que hoy germinan como malas hierbas con los bulos racistas, o el ataque a pedradas a un centro que acoge a menores inmigrantes. Ángel Víctor Torres y compañía, creían adecuado eliminar a los inmigrantes de la estadística, para que no espantaran al turismo. Tras este amago inicial de señalar a la patera como el peligro, vendría el episodio de Tunte, y si bien el Gobierno decidió cambiar su cabeza de turco –del inmigrante de la patera, al joven de botellón- la prensa y los medios de comunicación canarios pasaran a la historia por una de las campañas de incitación al odio racista más repugnantes que se recuerden en esta tierra. Hubo que redirigir rápido, y ahora el gran responsable de los rebrotes descontrolados es la juventud canaria. Esa misma juventud canaria, que al menos donde vivo, en pleno centro de Las Palmas, lleva cometiendo numerosas irresponsabilidades desde junio, por lo menos. Y si uno hace un poco de matemáticas con la tasa de incubación, sabe que los errores que se cometan hoy, tendrán su reflejo en dos semanas. En Las Palmas, desde que se pudo bajar a la playa de Las Canteras (lo de la cita previa como que ni se contempló, imagínense) o ir a casa de amigos y familiares, esas reuniones y fiestas irresponsables se multiplicaron, y, aun así, junio e incluso principios de julio, resultaron bastante tranquilos en cuanto a nivel de contagios. Además, este principio solo aplica a las islas orientales y Tenerife. Hasta hace poco, La Palma, El Hierro y La Gomera no presentaban prácticamente nuevos casos. Debe ser que los jóvenes de esas islas no se reúnen con sus amigos, y la gente es muy salvaje y no va a visitar a sus familiares. O quizá es que esas islas no están sometidas, ni de lejos, a la presión turística que se sufre de Tenerife hacia el Este.

Portada del diario La Provincia del 22 de junio de 2020

– 7. Sin turistas, el hambre matará más que el virus:

Como si de un profeta del apocalipsis subido a una caja tomates se tratara, Ángel Víctor Torres ya ha protagonizado un par de momentos mediáticos cargados de sobreactuación y dramatismo, preocupadísimo porque, según la secta negacionista, unos meses sin millones de turistas entrando y saliendo de sus todo incluido y sus airbnb, es el apocalipsis guiri. Convertirá a Canarias, en cuestión de meses, en un lugar donde veremos a la gente morir de hambre por las calles. Parece que el año pasado, en Canarias, no había pobreza de ningún tipo y todo el mundo tenía un trabajo maravilloso –en el turismo por supuesto… ¿existe otro tipo de trabajo? -. Según el Gobierno negacionista, un año de parón turístico tiene una tasa de mortalidad superior al coronavirus, y eso no se puede permitir, para que arriesgarnos a esa terrible posibilidad, si para Torres y compañía es una certeza. Un virus del que todavía se desconocen tantas cosas no puede parar la máquina. Al parecer no hay dinero para ayudar a los muchos que lo van a necesitar, para montar trenes absurdos sí que hay dinero. Es lo que se espera de un gobierno negacionista.

Pues estos son los principios de los negacionistas que nos gobiernan, a grandes rasgos. Hay mucha gente que, cuando se critica la gestión de los gobiernos negacionistas, sea el central, o el autonómico, siempre surge la frase: “pues con el PP/CC hubiera sido mucho peor”. Ahí es donde nos equivocamos, sería prácticamente igual. El “pacto de las flores” en Canarias, igual que el pacto que sustenta al Gobierno central, son pactos de gobierno en los que se incluye Podemos. Ante el mayor reto al que se enfrenta esta tierra en su historia reciente, y la inmejorable oportunidad de forzar un cambio de rumbo y diversificar la economía, los partidos supuestamente progresistas no han propuesto otra cosa que negación del problema y huida hacia adelante, es decir, reactivación improvisada y a lo loco de la industria turística y del ocio. Lo más terrible es que, o presionamos para que abandonen estas locas teorías, que nos llevan irremediablemente de rebrote en rebrote, empecemos a presionar a este Gobierno para que deje de echarnos sermoncitos, y empiece por tomar la principal medida que hace efectiva todas las demás: el control y la restricción de entrada de viajeros a Canarias. Hay que dejar de negar la realidad ya, nos va la salud en ello.

Ayose Santana




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