En Canarias hemos podido recibir más de 5000 visitantes asintomáticos desde diciembre

La única intención del Gobierno es desincentivar la movilidad entre los canarios mientras se fomenta la llegada de turistas y, además, generar una atmósfera que proyecte cierta preocupación institucional de cara al incremento de la incidencia del virus en las últimas semanas”

Exigir test a los canarios para viajar entre islas cuando viajan por placer y no hacerlo cuando el viaje está justificado es una manera de admitir que el ocio y los viajes son una fuente significativa de expansión del virus, aunque solo se limiten a señalar esta conducta en los canarios”

Si plasmamos sobre una gráfica la Incidencia Acumulada a 14 días desde julio de 2020 hasta febrero de 2021 y hacemos lo mismo con el número de visitantes que llegan a Canarias vía aeropuerto veremos que el comportamiento de dichas gráficas correlaciona de manera significativa”

Durante los últimos días el desconcierto respecto a las medidas específicas y temporales para Semana Santa es notable y con razón. Una de las medidas más significativas es la de restringir la movilidad interinsular, aunque se podrá viajar entre islas siempre y cuando se cumpla una de las numerosas excepciones, que solo hay que demostrar mediante declaración responsable y, en caso de viajar por placer se tendrá que presentar una PDIA negativa (de las pruebas ya hablaremos más adelante). Se hace evidente que la única intención del Gobierno es desincentivar la movilidad entre los canarios mientras se fomenta la llegada de turistas y, además, generar una atmósfera que proyecte cierta preocupación institucional de cara al incremento de la incidencia del virus en las últimas semanas. El mensaje institucional es claro: nosotros a trabajar y ellos a disfrutar, llegamos a un punto en el que trabajar es el único lujo que se puede permitir una buena parte de nuestra población y mejor que no se queje, porque hay casi tantas personas en riesgo de pobreza (773.000 personas) como afiliaciones a la Seguridad Social durante el último cuatrimestre de 2020 (777.232 personas).

Por otra parte, exigir test a los canarios para viajar entre islas cuando viajan por placer y no hacerlo cuando el viaje está justificado es una manera de admitir que el ocio y los viajes son una fuente significativa de expansión del virus, aunque solo se limiten a señalar esta conducta en los canarios. A diferencia de otras olas de contagios que concentraban la incidencia del virus fundamentalmente en las ciudades capitalinas, el comportamiento actual de la distribución señala a numerosos municipios turísticos de Canarias. Otro dato relevante, en la mayoría de los casos la trazabilidad del virus está por debajo del 70%, indicando que no se sabe de dónde viene 1 de cada 4 contagios y curiosamente los municipios con mejores tasas de trazabilidad son aquellos cuya  incidencia acumulada en personas mayores de 65 años duplica o triplica la media en Canarias, es decir, que el inicio de estos brotes se detectan en personas sintomáticas mayores de 65 años y a partir de aquí la trazabilidad es buena, pero previamente existen lagunas que reflejan la falta de eficacia a la hora de detectar los brotes. Un claro marcador de esto último es el continuo y elevado índice de ocupación en UCI, da igual si las incidencias son altas o bajas, la trazabilidad es buena o mala o la tasa de positividad sea preocupante, este indicador siempre está en rojo. Y está clarísimo que buena parte de este problema se explica por la constante precariedad existente en el Servicio Canario de Salud, que se encuentra a la cola a nivel comparativo con otras regiones y, precisamente por este motivo, tenemos que exigir mayor compromiso para no saturar nuestra sanidad.

Por todo esto, además de algunos ejemplos concretos que todos hemos llegado a conocer durante las últimas semanas (fiestas de europeos en entornos naturales, fiestas ilegales en villas turísticas, concursantes de programas de televisión que, además de ser presuntos autores de delitos graves, llegan a Canarias siendo positivo en el virus, etc.)  se manifiesta que exigir pruebas diagnóstico de infección activa (PDIA) 72 horas antes de la llegada no está funcionando. Continuamente escuchamos a dirigentes y medios de comunicación hablar de que se exigen pruebas PCR a la entrada de las islas y por lo tanto el turismo es muy seguro. Hay que señalar que cuando se accede a Canarias desde un destino internacional las pruebas admitidas son las PCR y la TMA, nunca un test rápido de detección de antígenos, pero, para viajeros que llegan de España se permite esta última. Esto es así desde la resolución expuesta en el BOC nº 257 publicado el 15 de diciembre y prorrogado hasta el 4 de abril, que regula la realización de cribados mediante las PDIA (PCR, TMA y test rápidos de detección de antígenos) a los pasajeros y pasajeras que entren a Canarias desde el territorio español. El origen de esta medida era proporcionar mayor facilidad para el regreso en las navidades de los residentes canarios que se encontraran fuera de las islas, pero finalmente se extiende a cualquier persona que se encuentre en la península o Baleares y quiera viajar a Canarias. Se hace necesario recuperar un debate que se planteaba desde este medio hace unos meses: la eficacia de los test de antígenos (artículo de opinión de “Test rápidos para otra caída rápida”.

La realidad a este respecto no ha cambiado, continúan siendo ineficaces con personas asintomáticas. El mismo Gobierno de Canarias expone en el documento de la última prórroga de la normativa que regula los cribados a la llegada de visitantes peninsulares (publicada el 1 de marzo) que entre el 14 de diciembre y el 23 de febrero se llevaron a cabo 36.662 pruebas, resultando positivas un 1,02 % (373) y con ese porcentaje admite que “el riesgo de contagio de viajeros que se desplazan a Canarias por motivos NO turísticos constituye un índice elevado desde el punto de vista epidemiológico para un screening aleatorio”. También exponen que gracias a esa detección de positivos en viajeros que querían desplazarse a Canarias por motivos NO turísticos se han evitado 400 brotes en un período de 2 meses, esto supone una revelación asombrosa por parte de las instituciones ya que actualmente en Canarias tenemos unos 150 brotes activos o en seguimiento. Pero no hacen mención a ningún tipo de seguimiento de viajeros por motivos de turismo, de manera que tenemos que consultar los datos de llegada de pasajeros desde España en vuelos comerciales, comprobando que para el periodo comprendido entre diciembre y febrero han llegado 566.275 pasajeros en total independientemente del motivo del viaje (ISTAC: estadística del transporte aéreo), por lo que según lo que comparte el Gobierno de Canarias en el documento publicado el 1 de marzo, el cribado que se ha llevado a cabo equivale a un 6,5% de los pasajeros que entran por aeropuertos desde la península y, si extendemos la misma proporción de positividad, un 1%, obtendríamos que es posible que durante este periodo pudieran llegar hasta 5.000 personas asintomáticas desde la península. Aunque puede parecer exagerado, hay que tener en cuenta los siguientes datos: en los últimos 14 días se han detectado 3.006 casos, desde comienzos de diciembre se han detectado más de 25.000 casos en Canarias, mientras que los 5.000 hipotéticos casos de asintomáticos no detectados que planteo supondrían un 20% de ese total y el número de visitantes provenientes de la península que llegaron a Canarias para el mismo periodo equivalen a casi un 25% de la población, por lo que la afirmación no sería tan exagerada como pueda parecer de primeras.

Respecto al escenario de llegadas internacionales y a diferencia de las llegadas desde España, el test rápido con baja fiabilidad en asintomáticos no está aceptado, pero siguen existiendo irregularidades que debemos señalar, ya que la responsabilidad no acaba al presentar una prueba negativa.  Una vez en el destino vacacional el turista tiende a relajar las medidas de seguridad como si la cosa no fuera con ellos, siendo un vector de contagio muy a tener en cuenta, tan solo tendríamos que pasarnos por una zona de ocio para comprobar el relajo de los visitantes que nos llegan y la falta de control al respecto. Curiosamente, el índice de trazabilidad más bajo en las estadísticas que disponemos del Gobierno de Canarias es el relativo al apartado denominado como “desconocido”, un calificativo que utilizan desde el principio de la pandemia para agrupar los casos de personas que no son residentes en Canarias. En la última semana se detectaron casi una treintena de casos en este apartado, de los cuales, la mitad no se sabe de dónde viene y no podemos aclarar si se trata de turistas, canarios con residencia fuera de las islas o personas en tránsito migratorio, el Gobierno nunca aclaró esta cuestión, pero podemos desestimar la última opción ya que entonces hablaríamos de un nivel de trazabilidad del 100% (los brotes que se detectan entre personas migrantes son controlados desde el minuto 1). En la publicación a nivel estatal de casos importados de otros países, Canarias continúa en cabeza junto a Andalucía y, aunque esta vez sí sabemos que se incluyen los positivos detectados en personas en tránsito migratorio, estamos hablando de una diferencia de más de 500 casos respecto a la que le sigue en la lista. Por otra parte, que se pueda hacer la prueba PCR 72 horas antes de viajar es una conformidad que hemos asumido con el paso del tiempo, el turista aún puede adquirir la infección los tres días previos al embarque y esto es un riesgo que estamos pagando y queda reflejado en la gráfica que se adjunta, además, los países con menores incidencias son aquellos que tienen un estricto control sobre sus fronteras (China, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur), otra evidencia de que el turismo de masas y la pandemia no son compatibles. Aunque si habláramos de compatibilidades del turismo, tampoco lo sería con una economía saneada, empleo digno, bajos niveles de pobreza, etc. 

Por último, si plasmamos sobre una gráfica la Incidencia Acumulada (IA) a 14 días desde julio de 2020 hasta febrero de 2021 y hacemos lo mismo con el número de visitantes que llegan a Canarias vía aeropuerto veremos que el comportamiento de dichas gráficas correlaciona de manera significativa, incluso en aquellos periodos en los que la población canaria tenía más restricciones que aquellos viajeros que acudían a las islas con un nivel 3 de alerta justificando su viaje con una reserva de hotel, incluyendo aquellos peninsulares que ahora se están quejando desde Madrid por la llegada de franceses y otros europeos que se dedican a visitar la península con el mismo entusiasmo con el que los españoles llegan a Canarias desde diciembre, a desconectar de la fatiga pandémica. Resulta que la Unión Europea ha dado un toque de atención al Gobierno de Sánchez por esta situación mientras que Canarias lleva en la misma situación desde agosto, incluso en más de una ocasión la UE ha fomentado viajar a Canarias dejándola en zona segura para viajar, aunque los indicadores fueran propios de zona de riesgo, algo que también se denunciaba desde este medio desde finales de noviembre. En la gráfica se puede apreciar perfectamente como el virus vuelve a hacer presencia en Canarias después de tener una IA casi testimonial después del confinamiento y desde entonces los picos de mayor incidencia acumulada se comienzan a apreciar unas 3-4 semanas después de los picos que indican un mayor número de visitantes.

 

J. Pablo Monzón

 


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