Independentista co(n)razón

“Lo que me trae inmediatamente a escribir este artículo fue el encuentro fortuito con una viñeta que tiene ya sus añitos, a razón de las protestas de los grupos independentistas ante la entrada de Canarias en la Comunidad Económica Europea”

Uno de los mayores estigmas que sufrimos los independentistas es, sin duda, el de ser considerados personas pasionales, románticas y fantasiosas.

Este estigma, por supuesto, no es fortuito, es una herramienta política para invalidar la opinión del contrincante (en este caso el independentismo) y se lleva construyendo arduamente durante décadas en el imaginario colectivo de Canarias.

Lo que me trae inmediatamente a escribir este artículo fue el encuentro fortuito con una viñeta que tiene ya sus añitos, a razón de las protestas de los grupos independentistas ante la entrada de Canarias en la Comunidad Económica Europa. Estas personas, aparecen representadas como guanches que van en busca de la televisión y, una de ellas, incluso se le escapa un «hola mami», a lo que responde una voz que se sale de plano «señores, que estamos aquí para algo más serio…». Los argumentos del independentismo iban desde que se iba a desmantelar la poca industria que había hasta que nos iba a afectar negativamente el Espacio Schenguen. Dejo al criterio del lector decidir si son “poco serios” o no…

Esta viñeta evidentemente no es una excepción, incluso hoy, que hacemos con diferencia menos ruido, hay quien se molesta en hacer alguna que otra caricatura «humorística» que muestra al independentista como un ser hueco movido por el corazón y la melancolía a otras épocas que no pudo vivir.

No pocas veces me preguntan: ¿Pero tú has pensado a lo que nos llevaría la independencia? ¡Pues claro! ¿Qué cosa nos llevaría si no la razón a semejante conclusión? Tenemos a los medios de comunicación, las escuelas, las instituciones, etc. remando a un mismo sentido. Y, quizás, y sólo quizás, quien plantee una vía distinta, esté en lo cierto o no, es fruto de la reflexión.

De hecho, el independentismo no es una ideología, es una postura política que se puede esbozar desde distintos idearios. Históricamente esta tierra ha visto, y ve, a independentistas anarquistas, comunistas, socialistas, nacionalistas (en el sentido estricto de la palabra), etc.

En mi caso, por infinidad de vivencias personales, primero obtuve la conciencia de clase mezclada, por cierto, con un republicanismo inmaduro. Con quince años sí podría decir que era el corazón, sin razón, lo que me movía. Se me estrujaba el pecho con las trece rosas mientras no sabía sobre la existencia de tantas injusticias de la misma altura que se habían cometido sobre el suelo que pisaba.

De hecho, la primera bandera que me compré fue la tricolor española, y la tuve que comprar en Madrid porque aquí no la encontré (¡Qué cosas! Jajaja). Paradójicamente, en ese viaje con el instituto me di cuenta de muchas cosas y, al golpito, mi conciencia de clase fue engullendo ese republicanismo españolista.

Las transiciones nunca son fáciles y desde luego tienes que renunciar a posturas demasiado cómodas y atractivas: ya no vives en el paraíso, ya no eres europeo (de esa cuna de la sabiduría y de todo lo bueno del mundo), ya no perteneces a esa comunidad de personas que alguna vez consiguió que no se pusiera el sol. Bueno, ya no ves esas sanacadas que sí te hacen vibrar el corazón cuando te lo crees y comienzas a releer realidades que resultan dolorosas.

Mientras escribo esto me viene a la mente el viejo Benicode (Marcos García Ceijas), que en sus memorias escribió:

Yo llegué a Venezuela cómo un republicano español más, pero en la misma medida en que avanzaban los años, ayudado por la realidad venezolana y la óptica de su extraordinario pueblo, abandoné lo que España me había impuesto y me quedé con el guanche que llevo dentro.

Para quien no lo conozca, Benicode fue un convencido marxista que acabó engrosando las filas del MPAIAC sin abandonar sus ideales. Nacido en Icod en 1912, durante el periodo republicano junto a otras personas organizó un “Círculo de Estudios”, también sería miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas y uno de los fundadores del Partido Comunista en Icod. Tras resistir el golpe fascista, fue enviado a los campos de Fyffes y Gando, por lo que se terminó exiliando a Venezuela en 1948.

Canarias y la guerra civil: el campo de concentración de Gando

No se podría decir, que fue la falta de militancia lo que le llevó al independentismo, ni loca juventud, pues figúrense, se despidió de la vida estando convencido de sus ideas.

Tampoco creo que se pueda llamar ignorante al verso de Francisco Tarajano (reconocido poeta agüimense), chovinista a la dominicana Rita Aybar (co-fundadora del Movimineto de Independencia de Canarias en Venezuela), inquieto al pincel de José Peraza (destacado pintor chicharrero y perteneciente a la rama cultural del MPAIAC) o cobarde a Acerina (María Espinosa), que abandonó su primer curso en la Facultad de Medicina para ser La Voz de Canarias Libre en Argel

Podría continuar con halagos a tantas personas, algunas más conocidas que otras, que pongan en un aprieto a las acusaciones que intentan desprestigiar a los que formamos parte de esta postura tan justa a la que ponemos mucho corazón, pero, sobre todo, mucha razón.

 

Enrique Reina Betancor

 

 

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