Vida y fusilamiento del mártir filipino José Rizal

A Rizal lo fusilaron de espalda que era la forma de deparaba a los traidores a la “patria”, aunque él al no considerarse traidor, solicitó que no se cumpliera su sentencia de esta forma ni que se le disparase a la cabeza. Se narra que, al recibir los tiros, su cuerpo giró y cayó boca arriba hacia el sol

En esta ocasión voy a escribir sobre un hombre libertario que por medio de la palabra se convirtió en un profeta a finales del siglo XIX, me refiero al filipino José Rizal, que después de su fusilamiento se convirtió mártir y capitán de revolución y que entró en la historia de Filipinas y en la memoria de su pueblo por sus palabras justicieras en contra de los opresores de su pueblo y por la rebeldía de los pobres y perseguidos. Pero ¿quién conoce al patriota, intelectual y filántropo José Rizal?

Su vida y estudios

José Protasio Rizal-Mercado y Alonso, más conocido como José Rizal nació en Calambá (situada al norte de la isla de Mindanao) el 19 de junio de 1861, era el séptimo de once hermanos, de ascendencia chino-filipina y de familia de clase media, siendo su padre agricultor.

De pequeña estatura y de espíritu despierto e inteligente. Sus primeros estudios los realiza en su pueblo natal, continuándolos en Biñán. En 1872 con sólo 11 años quedaría impactado por las consecuencias del motín de Cavite, que aparte de las deportaciones de los implicados, tuvo lugar la ejecución de tres sacerdotes acusados del levantamiento de los obreros del arsenal.

Ese mismo año (1872) se trasladó a Manila al objeto de examinarse y poder ingresar en el Ateneo Municipal de Manila, regentado por los jesuitas y durante su estancia en este centro comienza sus estudios sobre Filosofía, Física, Dibujo, Modelado y Poesía, obteniendo el título de bachiller en Artes en 1877, viviendo una época profundamente religiosa.

Finalizado el bachillerato se matricula en la Universidad de Santo Tomás de las asignaturas necesarias para poder estudiar la carrera de medicina, cuyos cursos aprobaría con buenas calificaciones. Fiel a sus aficiones literarias se realiza un certamen organizado por el Liceo Artístico-Literario de Manila (1879) conseguiría el primer premio consistente en una pluma de plata con la oda “A la Juventud Filipina”.

En 1881, se matricula en la misma universidad para estudiar el cuarto y último año de medicina ya que el quinto lo realizaría en Madrid, llegando a Barcelona en junio de 1882. En Madrid no solo se matricula para el quinto de medicina, sino que también lo hace para estudiar Filosofía y Letras de la que se licenciaría.

Una vez terminada su carrera de medicina en España se traslada en octubre de 1885 a París y al año siguiente viaja a Alemania para perfeccionar su especialización en oftalmología con los mejores científicos de la especialidad en aquella época.

Era hiperpolíglota y hablaba no menos de 23 idiomas, incluidos alemán, hebreo, árabe y sánscrito. Tradujo a Schiller al tagalo y, mientras estaba en Alemania, ilustró las famosas historias de Max und Moritz, de Wilhelm Busch.

Como escritor y político

Estando en Berlín, en 1887 publica la que habría de ser su obra más conocida e influyente “Noli me tangere”. En esta novela recoge la realidad de su país, tanto sus defectos como las injusticias, denunciando los abusos de la administración española, criticando a los curas y frailes y llegando los primeros ejemplares a Filipinas, las autoridades eclesiásticas protestan por su contenido, considerándola de impía y filibustera, por lo que es prohibida en todo el archipiélago y cuando José Rizal llega en agosto de aquel año a Manilas decide abandonar el país, debido al ambiente hostil hacia a su persona.

En su marcha se dirige a Hong Kong, visita Japón, Estados Unidos de América, Inglaterra, Francia y España. En este tiempo colabora con la revista quincenal “La Solidaridad” sobre lo que hace gestiones para ser director de la misma y al no conseguirlo le produce una gran frustración a pesar de que ya había sido nombrado presidente honorífico de la misma, la citada revista era el órgano del movimiento “La Propaganda” y que promovía el dar a conocer las reformas y libertades que necesitaba Filipinas dentro de un estado federal y reclamaba una mayor autonomía.

En octubre de 1887 comenzaría a escribir su segunda novela “El filibusterismo” que la terminaría de escribir en Biarritz el 29 de marzo de 1891. En esta obra, casi en la clandestinidad, la publicaría en la ciudad belga de Gante que prácticamente dedica a los tres sacerdotes católicos que las autoridades españolas ejecutaron en el patíbulo de Bagumbayan (Manila) en 1872, en la misma resumió su ideología, en forma de novela con metáforas y de matiz nacionalista y anticolonialista cuyo ideario difundiría a través de la “Liga Filipina” una sociedad secreta fundada por él durante su estancia en Hong Kong de doctrina masónica. Esta obra también sería prohibida y sus ejemplares secuestrados al igual que “Noli me tangere”.

Sus cualidades polifacéticas lo llevan a escribir una zarzuela con el título “Junto al Pasig” y colabora en la revista “Diarong Tagalog”, fundada por un grupo de patriotas filipinos del Círculo Hispano-Filipino en Madrid, en cuya revista publicaría el artículo “Amor patrio” que provocó una gran inquietud en su familia, dada la repercusión que tuvo el artículo en Manila.

Aparte de sus dos novelas citadas escribe poesías, muchos artículos de opinión, publicados en periódicos, ensayos literarios y estudios gramaticales y una abundantísima correspondencia.

Fue el geógrafo austriaco Ferdinand Blumentritt quién ejerció en esta etapa de su vida más influencia, despertando en Rizal el interés por la historia y la antropología, llegando a ser miembro de la Sociedad Etnográfica y Antropológica.

Regresando a Madrid en 1884, comenzó sus contactos con los liberales españoles en España donde conoce entre otros a Miguel Morayta, Segismundo Moret, Emilio Junoy y especialmente con Francisco Pí i Margall, con quién fraguó una estrecha amistad y las corrientes más vanguardistas europeas y sus investigaciones le llevaría a exaltar las cualidades del pueblo filipino y en consecuencia a cuestionar la política española en Filipinas y el poder desmesurado de las órdenes religiosas.

Habiendo regresado a Manila, atendía a los pobres, de forma gratuita, a los que padecían de la vista y otras dolencias y siendo perseguido por las autoridades españolas, sus allegados y conocidos le aconsejaron que abandonara el país, por lo que embarcó en el barco “Isla de Panay” que salía con destino a Barcelona el 3 de septiembre de 1896, desde donde tenía pensado embarcar para Cuba con la idea de afincarse como médico militar. Como el barco iba a hacer escala en Singapur, que no estaba en la jurisdicción de España le aconsejaron que desembarcara y así terminaría con sus problemas, cometiendo el error de no hacerlo y a lo que se opuso con un “No, fugitivo no”.

Durante el viaje entabló amistad con el catalán Joan Utor quién le informó de que el capitán del barco había recibido un telegrama ordenando su detención por lo que al poner pie en Barcelona fue arrestado y llevado a la fortaleza de Montjuic. Donde sería recluido.

Estando ya arrestado, desde el gobierno se pide información al gobernador general de Filipinas sobre el grado de implicación de Rizal en la revolución desencadenada y cuya contestación fue que había pruebas suficientes con el levantamiento tagalo por lo que debería ser embarcado de inmediato a Filipinas para ser juzgado.

El juicio y su condena

A su llegada a Filipinas es recluido en la fortaleza de la Real Fuerza de Santiago, y el día 20 de noviembre de 1896 el juez de la causa lo interroga y determina que Rizal es el principal organizador y dirigente de la rebelión y “cabeza del separatismo”, cosa que no era cierta pues no había tenido nada que ver ni con la creación ni con las decisiones de Kapitunan y que Rizal debía de ser juzgado por un Consejo de Guerra. Rizal escogió como defensor al primer teniente de artillería Luis Taviel de Andrade, amigo de su familia y cuyo juicio se celebraría el 26 de diciembre y se le condena a muerte.

Las autoridades españolas en Filipinas tenían que saber que la Liga Filipina desde julio de 1892 había quedado inactiva por haber sido arrestado Rizal, y más adelante fue reorganizada por Domingo Franco y Andrés Bonifacio, dividiéndose en dos grupos uno llamado Cuerpo de Compromisarios que apoyaba “La Solidaridad” en Madrid de carácter federalista y el otro grupo Kapitunan abiertamente independentista, rama cuya postura mantuvo hasta el momento de la independencia de España

Su fusilamiento

Condenado a muerte, su orden de ejecución fue firmada por el gobernador de Filipinas Camilo G. de Polavieja I Marqués Pontificio de Polavieja, título creado por el Papa León XIII el 5 de marzo de 1895, que llevaba menos de dos semanas en el cargo y no hizo nada para perdonar la vida de Rizal como tampoco movieron un dedo la burguesía colonial ni el arzobispo Nozaleda, tan sólo, pidieron su indulto su familia y Pi i Margall, cuya petición fue denegada por Antonio Cánovas del Castillo.

Fue ejecutado por fusilamiento a primeras horas en Manila el 30 de diciembre de 1896, contaba con solo 35 años de edad, es considerado como el mártir de la independencia filipina.

En la foto, escasamente difundida, lo podemos ver vestido de negro con bombín y de espalda al pelotón de fusilamiento, compuesto por ocho soldados filipinos del 70 regimiento de infantería Magallanes que a su vez eran vigilados por soldados españoles para el caso de que de que el pelotón no abriese fuego y lo ejecutasen, también puede verse a dos hileras de militares, curas y público asistente que llenaba el lugar vestido como sí asistiesen a una fiesta…

A Rizal lo fusilaron de espalda que era la forma de deparaba a los traidores a la “patria”, aunque él al no considerarse traidor, solicitó que no se cumpliera su sentencia de esta forma ni que se le disparase a la cabeza. Se narra que, al recibir los tiros, su cuerpo giró y cayó boca arriba hacia el sol. Después las tropas desfilaron dando vivas a España y a la justicia y tocándose la Marcha de Cádiz. Así fue como los españoles en Filipinas festejaron el asesinato de un inocente revestido de legalidad…

Epílogo

Una vez conocida su sentencia días antes de su muerte escribiría su último poema Mi último adiós, cuyo poema terminaba “…morir es descansar”, un día antes había contraído matrimonio con la que había sido su compañera Josefina Breken.

Siendo de espíritu polifacético erudito e intelectual, en Filipinas es considerado como un mito cuyo espíritu pervive más allá de los límites de la historia, aunque para los españoles es prácticamente una figura desconocida, en su patria se le considera el Héroe Nacional. Unamuno lo calificaría el “mártir del pensamiento” y diría que su asesinato se debió al miedo…

Con el fusilamiento de José Rizal se anunciaba el desastre y el posterior abandono el 10 de diciembre de 1898 con la firma en esa fecha del Tratado de París en la que al darse por finalizada la guerra hispano-estadounidense fue vendida las Filipinas, Cuba, Puerto Rico y Guam por veinte millones de dólares convirtiéndose estas colonias en propiedades de los Estados Unidos.

Comoquiera que en la citada firma no asistieron representantes de dichas colonias, en el caso de Filipinas dicha venta ocasionó un enorme descontento de la población nativa filipina (tagalos),y se declara la independencia y soberanía de Filipinas el día 12 de junio  de 1898 bajo el General Emilio Aguinaldo y que no sería reconocida por los Estados Unidos, provocando la llamada guerra filipino-estadounidense, también llamada la insurrección filipina o la insurrección tagala, convirtiéndose esta en la primera guerra de liberación del siglo XX y que se desarrollaría desde el 4 de febrero de 1899 hasta el 10 de abril de 1902 .En esta contienda murieron 20.000 militares filipinos y 4.234 estadounidenses y que ocasionaría las muertes de civiles entre 200 mil 250 mil personas, ocasionada por la hambruna y enfermedades.

La independencia de Filipinas no llegaría hasta el 12 de julio de 1946.

Después de la entrega de las Filipinas, España se encuentra con dificultades logísticas y de defensa al perder prácticamente su flota en la batalla de Cavite que la imposibilita hacer frente a las apetencias de los Estados Unidos en esta zona del Pacífico, tomando España la decisión de enajenar el resto de sus posesiones en esta zona; por lo que el 12 de febrero 1899 se firma el tratado Germano-Español donde el Reich alemán y España llegaron a un acuerdo sobre la entrega de las Islas Carolinas, las Islas Marianas del Norte y Palaos a cambio de una indemnización de 25 millones de pesetas.

Con estas abatidas páginas, terminaré escribiendo lo que dejó dicho Antonio Cánovas del Castillo: «Son españoles los que no pueden ser otra cosa».

 

Rafael Delgado Perera

Octubre 2022

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