El hombre que ideó Chira-Soria

“Entre los tres propulsores políticos del proyecto, López Rodó, Soria y Antonio Morales, han pasado 50 años”

Originalmente, Chira Soria nace como un proyecto franquista puesto que se incorpora en el Segundo Plan de Desarrollo (1968-1971) gestionado por Laureano López Rodó, tecnócrata del Opus Dei en la dictadura del General Francisco Franco.

López Rodó fue un político, jurista, catedrático y abogado barcelonés, comisario del Plan de Desarrollo Económico y Social impulsado por la dictadura franquista a partir del Plan de Estabilización de 1959, momento a partir del cual España transita de la autarquía a un periodo de potente crecimiento económico que se ha venido a denominar como desarrollismo.

Chira-Soria está enmarcada pues en la «España de los pantanos» (1939-1975), época en que se construyeron 615 embalses y pantanos a lo largo y ancho del país. En este contexto, Laureano López Rodó pergeñó la posibilidad de que Gran Canaria tuviera su primera central de acumulación (almacenamiento) hidroeléctrica con el objeto de generar electricidad en horario diurno, que es cuando esta es más cara.

Chira-Soria, 50 años de un proyecto maldito

Sin duda, la idea debió venirle de los representantes de Unelco, que se frotaban las manos ante la posibilidad de engrosar sus arcas con tamaño negocio: la empresa eléctrica canaria, refundida con la CICER (Compañía Insular Colonial de Electricidad y Riegos) en 1932, recibiría una nueva entrada de dinero al producir energía en horario nocturno, almacenarla en forma de agua y turbinarla durante el día en horario punta de demanda.

Hasta ese periodo (1970s), el proyecto estaba avalado por un sistema carente de cualquier atisbo democrático cuyo objeto era el enriquecimiento y perpetuación en el poder económico y social de las empresas y familias afines al régimen. No fue hasta finales de la década de los 90 y principio de 2000, que UNELCO resucita el asunto. Esta vez, propugnaba ENDESA, el objeto de la central hidroeléctrica sería el de integrar energías renovables para bombear agua al embalse superior (Chira) y así optimizar el funcionamiento de los grupos de generación de ciclos combinados. Por lo tanto, el objeto de la central ha variado con respecto a su función original.

En 2013, mediante la Ley 17/2013 del Sector Eléctrico, el entonces ministro de Energía, José Manuel Soria, impone que el operador del sistema, o sea, Red Eléctrica de España (REE), se haga cargo de las centrales hidroeléctricas en territorios insulares. De esta manera, en 2015, tras 45 años en manos de UNELCO (ahora Endesa), Chira Soria pasa a ser el proyecto de REE. Y es en 2019, cuando REE se saca un nuevo argumento de la manga: ahora, Chira Soria ya no sería una central para generar energía eléctrica (como originalmente se pretendió), ni tampoco serviría para optimizar el funcionamiento de los grupos de generación de ciclos combinados (como había decidido Unelco a finales de los 90). Ahora, la función de Chira Soria será garantizar el suministro eléctrico y dar estabilidad a la red.

Entre los tres propulsores políticos del proyecto, López Rodó, Soria y Antonio Morales, han pasado 50 años. Tal y como hemos explicado, los argumentos para justificar la imperiosa necesidad de construir la central hidroeléctrica han variado. No obstante, el proyecto sigue quemando las palmas de las manos de nuestros honorables políticos y empresarios, sean estos franquistas o supuestamente demócratas, que de tanto frotarlas, han acabado por encender las calles el 22 de octubre pasado.

 

 Eduardo Martín Almeida

 

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